“Hay un vacío legal con esos slots. Procuraremos regularizar esa actividad”, señaló el nuevo director de Casinos del Estado, Javier Chá. Junto con el Ministerio de Economía, la Dirección de Casinos presentará este año un proyecto de ley al Parlamento que establecerá que los empresarios dueños de los slots informales deberán tributar al Estado. La iniciativa también determinará las ganancias que deberán otorgar esos slots a los apostadores.
Chá pretende que esas máquinas tributen mediante un ficto o que den un salto tecnológico y se instalen en red, lo cual permitirá su supervisión a distancia Según Chá, las salas estatales y las asociadas con privados “son un ejemplo a nivel internacional” en materia de retención. Agregó que el porcentaje de retención de las máquinas habilitadas oscila entre el 6% y el 8%. “El retorno para los apostadores es de un 92%”, dijo.
Además, agregó que con las máquinas informales “el retorno para los ciudadanos deberá ser igual o similar al del Estado. Una cosa es el juego, otra es una mera transferencia de recursos”.
Según los propietarios de las máquinas informales, la tasa de ganancia que otorgan sus slots son similares a las máquinas del Estado: por cada $100 (U$S 4,99) jugados retornan $92 (U$S 4,59).
Otro problema para el Estado es el lugar donde están instaladas esas máquinas. La mayoría de ellas se encuentra en los barrios periféricos de Montevideo y cerca de escuelas y liceos. el proyecto de ley pretende corregir esa anomalía: “No se podrá instalar máquinas tragamonedas en cualquier lado y en cualquier situación. Ni en cualquier metraje ni funcionarán en cualquier horario”, advirtió Chá.
Walpirio Cardozo, presidente del sindicato de propietarios de slots (Aufoje), comentó que hace cinco años que esta asociación busca un sistema para pagar los tributos al Estado. “Creemos que pagaríamos U$S 4 millones al año al Estado si operamos en regla”, agregó.
Según el empresario, cada máquina recauda unos U$S 100 mensuales. Esa cifra se divide entre el empresario y el dueño del comercio donde está instalada la máquina. Los datos de Aufoje muestran que esa actividad informal recauda unos U$S 18 millones por año.