La noticia, que difundió inicialmente la agencia APF, dejó asombrados a más de un legislador o dirigente político, ya que durante el reciente debate de la ley de turismo en la Legislatura -y ya que esta norma establecía condiciones para el desarrollo del juego de azar en la provincia-, se coincidió en la inconveniencia de la instalación de salas de juego en localidades pequeñas y sin desarrollo turístico.
Incluso los diputados del oficialismo dieron a conocer que se impuso un plazo de seis meses para trabajar en profundas reformas a la ley de juegos vigente.
A contrapelo de esta idea, el IAFAS busca fortalecer el juego en localidades de neta vinculación agraria, como Viale y Bovril; y en otra que podría considerarse de desarrollo turístico no muy significativo, como es Diamante.
En Viale, donde ya existe una sala de juegos, el IAFAS pretende ubicar 60 tragamonedas y una ruleta electrónica para, al menos, 12 jugadores. Estarán en un local en la zona céntrica y se estima un ingreso mínimo de 37.000 pesos (9.700 dólares) al mes en concepto de utilidades.
En Bovril se instalarían 50 tragamonedas y otra ruleta electrónica, que dejarían un ingreso mensual de $ 31.000 pesos (8.130 dólares). Finalmente en Diamante se pondrían 120 máquinas tragamonedas y una ruleta electrónica, que dejarán unos 87.000 pesos (22.800 dólares) al organismo del juego.
Los montos no resultan significativos para el GAFAS, porque del total de las ganancias debe descontar lo que le toca al privado, y luego hacer frente a todos los gastos de funcionamiento. Cuando las tres salas estén en funcionamiento, el instituto recaudará unos 155.000 pesos (403600 dólares), o algo así como 1.860.000 al año (487 mil dólares).