Juegos basados en servidores, nuevos protocolos de comunicaciones, mejorados validadores de billetes, sistemas de pagos y cobros mediante tickets, bases de datos online internas y muchas cosas más son las que proponen mejoras sustánciales a operadores de salas de juego, pero poco se habla con respecto a los avances de la seguridad en el mercado.
La mayoría de los fabricantes de productos de entretenimiento, o productos de cobros y pagos para la industria, se centran en promover al mercado con sus productos, pero deberían hacer un esfuerzo mayor a la hora de analizar las prestaciones en materia de seguridad.
Cuando se habla de la posibilidad de manipular determinados sistemas internos de un dispositivo o máquina de juego, que con algunos controladores o software en su interior podrían funcionar de una manera fraudulenta o dañina para el propio operador de la sala -si alguien con conocimientos suficientes puede acceder a estos datos de forma directa-, pocos fabricantes cuentan con respuestas eficientes hacia el operador.
Otro problema similar ocurre cuando se habla de la seguridad de la información interna de una empresa (e-mails, iphone o blackberrys corporativos), ya que pocos conocen verdaderamente las posibilidades de los dispositivos que la empresa les provee, y casi nadie conoce las vulnerabilidades o, peor aún, los “Backdoors” (puertas traseras) que podrían permitir a determinados atacantes con avanzados conocimientos, ingresar a esos dispositivos mediante SSH (como ocurre con el iphone bajo JailBreak) o manipulación de proxys en un BlackBerry Enterprise Server (BES), sin que el usuario legitimo lo perciba.
Incluso existe la posibilidad de rastrear los dispositivos y saber en tiempo real la posición física del mismo, o activar el micrófono de ese celular sin que en la pantalla aparezca nada, y así un centenar de cosas más.
Es por todo este avance acelerado de la tecnología en la industria de los juegos de azar que se estima que el próximo año, la fuga de información y cyber espionaje crecerá de manera agigantada, en tanto no se conozcan en profundidad los pro y los contra de cada nueva tecnología, antes de permitir ingresarla dentro de una empresa.