Usted ha llegado a este cargo a pedido del Gobernador pero ¿Cuáles han sido sus experiencias anteriores?
La verdad es que yo tengo una larga trayectoria dentro de este organismo: entré en el año ‘79, me desarrollé como Director Provincial de Hipódromos y Casinos, así que siempre me tocó llevar adelante un amplio sector de este organismo.
En el año 95 tomamos la administración de los Casinos de la Provincia, que durante 50 años estuvieron bajo la órbita del gobierno nacional y fue restituido por una ley y una enmienda que se incorporó en la Constitución de la provincia de Buenos Aires y esto sin la posibilidad de ser concesionados por una figura jurídica o privada.
Eso me fue llevando y abriendo un gran marco -donde la actividad hípica debe ser una de las actividades que más abre un panorama de vinculaciones- con muchísimos sectores, con instituciones que tienen que ver de alguna manera con la política, con lo empresarial, lo institucional y eso me fue abriendo un panorama de conocimiento en el ámbito político y empresarial. Creo que esa fue la piedra fundamental para que el Gobernador me designara en este cargo.
¿Qué le pidió el Gobernador a la hora de llevar las riendas de este Instituto?
Mucha gestión, tratar de optimizar los recursos humanos, tratar de llevar adelante una discusión tanto como exponer lo que significa este organismo desde el punto de vista social porque la palabra “juego” hoy en día está polemizada, asociada con una lista de enfermedades.
Dentro de lo que es el tema de las adicciones nosotros hemos dado respuesta pues tenemos diez centros de atención al jugador compulsivo con grupos de profesionales trabajando, pero obviamente administramos juegos, 11 casinos, 46 salas de bingo, 3.300 agencias de lotería. Lo que hice anteriormente fue una vidriera para que el Gobernador pudiera ver hasta dónde yo podía llegar a tomar desafíos y creo que eso fue la carta de presentación.