La titular de la Conajzar, Patricia Marchewka, reconoció que es una costumbre en el país invocar nombres y dijo que no puede evitar las presiones en un momento en que el ente regulador tiene en su poder la definición de la licitación para la explotación de la quiniela.
“No puedo evitar las llamadas, que me llame tal persona es una costumbre de nuestro país, pero lo que sí puedo decir es que me voy a ajustar a las normas, al derecho de los pliegos y las leyes, ese es mi mandato y eso es lo que voy a cumplir”, afirmó Marchewka.
El 30 de septiembre próximo vence la licencia de la firma Repsur, propiedad del empresario itapuense Eduardo Hrisuk, quien obtuvo la concesión durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos.
Como la concesión dura cinco años, la Conajzar hizo el llamado a licitación para una nueva adjudicación y unas diez empresas compraron el pliego de bases y condiciones.
A juzgar por las ganancias que arroja el negocio de la quiniela, históricamente la concesión fue motivo de puja entre políticos y empresarios.
Antes del gobierno de Duarte Frutos, quien tenía el control del negocio era el empresario Reinaldo Domínguez Dibb, que perdió la concesión por las diferencias políticas que mantenía con el entonces mandatario.