Este mercado negro se concentra en Andalucía, donde se localiza un tercio de esta actividad ilícita con 887 empresas que imitan los cupones de la ONCE o se aprovechan del sorteo, según indicó el delegado territorial de la organización en Andalucía, Patricio Cárceles, durante la presentación de la Memoria de la entidad de 2008.
"Es una lacra que parasita en el sorteo de la ONCE para obtener fondos que no se sabe dónde van", comentó Cárceles, por lo que reclamó al Gobierno más control sobre las actividades ilegales y una regulación de los juegos a través de Internet para poder competir en igualdad de condiciones.
Esta problemática, sumada a la crisis, provocó que las ventas de productos de juego de la ONCE en Granada cayeran en 2008 un 4,17%, situándose en 44,3 millones de euros, frente a las bajadas del 3,02% en España (con 2.100 millones recaudados) y el 2,3% en Andalucía (con 540 millones). Además, los datos del primer semestre de 2009 apuntan a un descenso de las ventas del 5,16% en Andalucía.
No obstante, la organización reinvirtió en la provincia más del 90% de los ingresos, bien a través de los premios repartidos en Granada (que alcanzaron los 21,3 millones), bien mediante el gasto en servicios sociales, eliminación de barreras, solidaridad o empleo (a lo que se destinó 17,98 millones de euros, un 3% más que en 2007).
Además, Cárceles resaltó que la ONCE dio trabajo a 1.516 granadinos durante 2008, de los que el 81% posee algún tipo de discapacidad, lo que se traduce en un aumento del empleo del 7,21% respecto al año anterior. De estos puestos de trabajo, 102 fueron empleos estables.
"La ONCE no existe para vender, sino para realizar una labor social y somos la primera institución social del mundo, a pesar de contar con la cuota de mercado más pequeña de España", con un 6,50%, frente al 62% del juego privado y el31% de la actividad estatal, según puntualizó Cárceles.