La casa alega el deterioro de su actividad por culpa de la crisis económica, especialmente en España. Ante esta situación, explica el analista de la firma Phillip Temme, la empresa está respondiendo con recortes en las inversiones en capital, con lo que S&P estima que estos ajustas caerán hasta los 83 millones en 2009, desde los 141 millones de 2008.
En este contexto, y aunque puedan ayudar las medidas para controlar los costes, la desaceleración en el crecimiento de los beneficios hará difícil el proceso de desapalancamiento en la sociedad. De hecho, S&P considera factible volver a rebajar la calificación de la deuda de Codere si el ratio deuda ajustada / Ebitda excediera de seis veces. En este sentido, la firma entiende que si este ratio se mantiene por debajo de cinco veces, sería improbable una nueva rebaja de calificación.
Según el informe emitido por S&P, existen otros factores de incertidumbre en la empresa, en donde resalta la situación de cierta tirantez que vive el accionariado de la empresa. Así, sigue existiendo la posibilidad de que cualquier proceso de venta que pudiera derivarse de esta situación, pudiera provocar el cambio en las condiciones de control que exige el reembolso anticipado de la deuda, aunque las condiciones actuales de mercado no indican que este riesgo sea inminente.
El pasado 28 de octubre, S&P ya revisó a la baja las calificaciones de la deuda de Codere, reflejando su agresivo perfil financiero. Actualmente, las emisiones de renta fija que la empresa de juegos de azar colocó entre 2005 y 2006 ascienden al importe de 660 millones de euros. Emitidos a un plazo de diez años y con la promesa de abonar un 8,25% semestral, tiene para S&P un alto grado especulativo, lo mismo que para Moody’s, que los califica con la nota B2.