De esta manera, este fin de semana fueá el primero en el que la Lotería se quedó con un porcentaje de los premios pagados.
En el caso de los tragamonedas, cuando el jugador canjea las fichas ganadas por dinero, el Estado le retiene el cinco por ciento.
En lo que respecta a casinos: todos los juegos de paño están alcanzados. Cuando se canjean las fichas por dinero, Lotería deduce el cinco por ciento. La ficha ganada que vuelve a ser apostada no está alcanzada por el impuesto.
Por otra parte, el juego que más ganancias le reporta a la Lotería, la Quiniela, está gravado con el dos por ciento, que aportará cada apostador cuando vaya a cobrar su premio. Están exceptuados los premios cuya suma por comprobante no supere los 10 pesos (U$S 3,3).
La Lotería está alcanzada por el cinco por ciento, a descontar de los premios pagados. Se exceptúan aquellos cuyo importe sea igual al valor de la unidad mínima de venta-fracción.
De los Bingos, se realiza una deducción del cinco por ciento sobre el total de la venta de cartones de bingos. Se considera que el precio del cartón incluye ya ese cinco por ciento. Están exceptuadas las entidades y asociaciones sin fines de lucro autorizadas por Lotería.
Con los fondos recaudados se creará un fondo destinado a financiar al Programa de Asistencia Integral Córdoba (Paicor), que hoy se atiende con recursos de rentas generales.
La previsión es recaudar unos 250 millones de pesos (U$S 82.614.859) anuales, algo difícil si se tiene en cuenta que en 2007 Lotería pagó 317 millones de pesos (U$S 104.755.642) en premios. La diferencia surgiría porque eso computa el canon de tragamonedas y no los premios pagados.