Ante un panorama que deja a los bingos con una tasa fiscal del 20% más un impuesto sobre cartones del 3,5% con el total de los impuestos cercanos al 24%, sin posibilidades de realizar publicidad y con cierto desamparo policial la Xunta ha procedido a ampliar la plantilla de inspectores de juego. Cuatro para Pontevedra, dos para cada provincia de A Coruña, Lugo y Ourense y otras cuatro en las oficinas centrales.
Desde ABIGA comentan que estos “locales funciona como verdaderos negocios, siendo rentables porque no están sometidos a ningún control tributario y se están expandiendo de forma que cada vez irán a más”.