Las 17 máquinas destruidas fueron las protagonistas del acto simbólico que la municipalidad de San José utilizó para que otras alcaldías sigan el ejemplo y enfrenten este “problema” que afecta a niños y jóvenes, quienes “derrochan” su dinero en este tipo de actividades y están “expuestos” al vicio del juego, explicó Araya. Estas populares máquinas son comunes en pequeñas tiendas o “ pulperías ” de cada barrio en todo el país.
El alcalde señaló que desde hace algunos años, la municipalidad comenzó a realizar esfuerzos por eliminar las máquinas tragamonedas que son ilegales, pues “las que realmente son permitidas son aquellas que cuentan con mecanismos de habilidad y destreza, no de azar”.
La municipalidad tiene en su poder más de 6.000 máquinas ilegales de juego y pretende continuar decomisando y destruyendo aquellas que no sean retiradas por sus dueños quienes, ocasionalmente, se aprovechan de los permisos de posesión para instalar juegos ilegales, según comentó el alcalde.
La Ley de Juegos en Costa Rica, que rige desde el 31 de agosto de 1992, tiene una estricta regulación en cuanto a las máquinas tragamonedas que cuentan con mecanismos en los cuales “la ganancia depende de la suerte y no de la habilidad o destreza del jugador”.