De aprobarse la ley, en Salta quedará prohibida la instalación de cajeros automáticos y de máquinas expendedoras de dinero de cualquier índole a menos de una cuadra de los casinos, bingos, loterías e hipódromos. Por estos días no es raro encontrarse con cajeros habilitados en los propias salas de juego, por lo cual se prevé la relocalización de las citadas terminales bancarias en un plazo no mayor a 90 días desde la promulgación de la norma en tratamiento.
El diputado Teodoro Becker presentó el proyecto de ley con una extensa fundamentación. En primer término, remarcó que la ludopatía es un trastorno reconocido como patología por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que, en su Clasificación Internacional de Enfermedades de 1992, la consideró dentro de los trastornos de los hábitos y del control de los impulsos. Estos, a su vez, están incluidos en los llamados trastornos de la personalidad y del comportamiento del adulto, lo que hace que la ludopatía tenga reconocimiento definitivo como enfermedad por parte de la comunidad científica.
Becker hizo notar que la OMS define a la ludopatía como un trastorno caracterizado por la “presencia de frecuentes y reiterados episodios de participación en juegos de apuestas, los cuales dominan la vida del enfermo en perjuicio de sus valores y obligaciones sociales, laborales, materiales y familiares (...) esta conducta persiste y a menudo se incrementa a pesar de sus consecuencias sociales adversas tales como pérdida de fortuna personal, deterioro de las relaciones familiares y situaciones personales críticas”.
A su vez, recordó que la American Psychiatric Association alude a la ludopatía como “una enfermedad adictiva en la que el sujeto es empujado por un abrumador e incontrolable impulso de jugar. El impulso persiste y progresa en intensidad y urgencia, consumiendo cada vez más tiempo, energía y recursos emocionales y materiales de que dispone el individuo. Finalmente, invade, socava y a menudo destruye todo lo que es significativo en la vida de la persona”.
En los fundamentos, asimismo, se recalcó que el sistema de salud argentino ha reconocido a la ludopatía como una enfermedad de carácter eminentemente social, excediendo el plano netamente individual e interesando a la sociedad toda como depositaria del “interés general” y destinataria del “bienestar general”.