La mayor parte de los 2.000 empleados de los casino están afiliados a ALEARA, cuyo secretario general es el diputado porteño del PRO, Daniel Amoroso. El SOMU, sin embargo, dice que por estar “embarcados” (ambos casinos flotantes funciona en el puerto porteño) los trabajadores deben estar afiliados a su sindicato y reclama que sean pasados de gremio.
El jefe de los portuarios es Omar “Caballo” Suárez, cercano a su par el Secretario General de la Confederación Nacional del Trabajo (CGT), Hugo Moyano.
La situación tiene además condimentos políticos, ya que se da simultáneamente con las supuestas negociaciones entre las firmas Casino Club y Cirsa, para el cambio de manos de una parte del negocio.
De acuerdo a trascendidos, los españoles de Cirsa -que se hicieron cargo de la operación de las salas de juego en 1999- estarían a punto de cerrar una operación para darle participación a la argentina Casino Club en el manejo y explotación de ambas salas. A cambio, Cirsa recibiría una parte del casino que la firma argentina construirá en Rosario, junto a un hotel 5 estrellas y un centro de convenciones.