El establecimiento fue fundado en 1921 y en la actualidad su propiedad está en manos de la intendencia montevideana, tras la rescisión del contrato que tenía la empresa Carmitel.
La concesión del hotel forma parte de un plan que impulsa la intendencia de la capital uruguaya para desarrollar diferentes proyectos urbanos en los barrios de Carrasco, Buceo y Punta Carretas.