Así, cada máquina de juego debe contar con la nueva guía de circulación que acredita su legalidad, de ahí que a partir de ahora los documentos en vigor dispongan de cuatro años para adaptarse al modelo normalizado.
El nuevo texto normativo determina la obligación de incluir las marcas de fábrica en las máquinas recreativas. La empresa que las fabrica o las importa tendrá que grabar en la memoria de cada unidad el código donde consta el número del registro de juego que identifica a quien la ha construido, así como el número y la serie del modelo que le corresponde, y el número de fabricación.
Si se trata de una máquina importada hay que hacer constar el país de fabricación, excepto si proviene de la UE. La guía de circulación debe acompañar siempre a cada aparato. Si el aparato se traslada fuera de la comunidad autónoma, se exige la devolución de la guía a la administración.