Costner buscaba ser el dueño único del Midnight Star. El actor posee el 93,5 por ciento del casino y, cuando contrató a Francis y Carla Caneva para administrarlo, les regaló el 6,5 por ciento de la propiedad. En julio de 2004 los despidió, les pidió que terminaran su relación de socios, y disolvió la sociedad cuando ellos declinaron la oferta.
La disputa de la Corte se centró en el valor del casino. Costner contrató a un contador que lo valuó en 3,1 millones de dólares, pero los Caneva consiguieron que otro dueño de casinos de Deadwood testificara que pagaría 6,2 millones de dólares por él. Un juez ordenó que Costner debía comprar el casino por una cantidad mayor o sería vendido en subasta pública.
Luego, Costner apeló argumentando que el valor no derivaba de un comprador y vendedor hipotético, como requiere el Servicio Tributario de Estados Unidos, y que el valor fue establecido sin examinar ningún documento financiero. La Corte Suprema estuvo de acuerdo en que la Corte menor usó el estándar incorrecto al determinar el valor de la propiedad.
Los magistrados dijeron que la propiedad necesita una nueva estimación, pero no necesariamente venderse. Si se determina que el casino no vale más de los 4,9 millones de dólares que Costner ha invertido en él, los Caneva no serán acreedores a ningún dinero, informó su abogado.