Edición Latinoamérica
27 de Octubre de 2020

Lo determinó la Oficina Alemana de los Carteles

Alemania: Más competencia en la lotería estatal

(Alemania).- La Oficina Alemana de los Carteles ha dispuesto que debe haber más competencia en la lotería estatal. Las dieciseis sociedades de apuestas ya no pueden repartirse el mercado entre sí, y también está autorizada la intermediación de empresas privadas para que actúen de inmediato.

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asta ahora, las 16 sociedades estatales de lotería y apuestas se había repartido de manera muy prolija el mercado alemán entre sí, cada una atendía una región y no podía ofrecer apuestas en otra. “Ese acuerdo es inadmisible”, dijo Ulf Böge, presidente de la Oficina de Cárteles, “porque viola la legislación alemana y europea”.

La decisión favorece a los apostadores, que con la apertura del mercado podrán elegir las ofertas más baratas. Hasta ahora debían aceptar las condiciones que se ofrecían en su región. Ello debe a la organización política federal de Alemania en 16 Estados federados, cada uno de los cuales tiene su lotería, estatal y monopólica.

Los Estados obtienen grandes beneficios con el impuesto a las apuestas: el 16,66 % de los todos importes apostados en la quiniela o, en el caso de loterías con billetes, del precio nominal de todos los billetes emitidos. Se estima que en 2006, ese impuesto redituará a los Estados unos 1.900 millones de euros. Pero tampoco después de la resolución de la Oficina de Cárteles se cuenta con una reducción de esos ingresos.

Además, las sociedades de apuestas deben girar a las arcas estatales sus ganancias. En este caso sí puede registrarse una disminución de los ingresos, ya que las tasas que cobran las diferentes sociedades de apuestas son muy variadas: el Estado de Bremen, por ejemplo, cobra 10 centavos por formulario de quiniela rellenado por los apostadores, mientras que el de Renania-Palatinado cobra 50.

La Oficina de Cárteles prohibió además a la sociedad de lotería y apuestas boicotear la recepción de apuestas de quiniela en lugares tales como supermercados y gasolineras. El tratado entre los Estados alemanes respecto a los juegos de apuestas permite explícitamente la intermediación a través de empresas privadas.

No obstante, Böge dejó claro que las decisiones de la Oficina de Carteles no suponen cuestionar el monopolio estatal sobre las apuestas, sino que se trata de dar un nuevo marco a la intermediación y el marketing de esos “productos estatales” y permitir que funcione la competencia entre las sociedades de apuestas de los diversos Estados, permitiéndoles ofrecer sus productos en todo el país y no sólo en su propio Estado.

El único desafío para las sociedades estatales de apuestas eran hasta ahora los intermediarios privados, que ofrecían billetes de la lotería estatal a través de Internet, por correo o por teléfono, cobrando una comisión.

Pero las sociedades estatales intentaban mantener también en esa actividad la competencia a raya. Cuando empresas privadas, como Faber, Fluxx u otras, intentaron hacer mella a las más de 25.000 oficinas oficiales receptoras de apuestas con autómatas colocados en gasolineras y supermercados, las sociedades de apuestas habían decidido sin más no aceptar las apuestas.

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