Edición Latinoamérica
18 de Agosto de 2019

El negocio deja U$S 100 millones anuales

Argentina: La Nación y la Ciudad de Buenos Aires negocian las ganancias de los bingos

(Argentina).- Nación y Ciudad lanzaron licitaciones por separado para adjudicar el mismo negocio. Luego cruzaron presentaciones judiciales y solicitadas en los diarios. Ahora hicieron un atregua para negociar de qué manera serán administrados en el futuro los cinco bingos que funcionan en la ciudad de Buenos Aires.

L

os bingos de la ciudad de Buenos Aires son un negocio que, si bien no alcanza la importancia de comienzos de los ‘90, cuando no existían casinos y tragamonedas, mueve unos $ 300 millones (U$S 97,8 millones) al año, de acuerdo a los números oficiales.

En septiembre de 2005 vencieron las concesiones de los actuales operadores de los bingos, que habían sido adjudicadas por Lotería Nacional en 1993, un año antes de que fuera consagrada la autonomía porteña.

La Ciudad de Buenos Aires esperaba entonces quedar en control de los bingos, de acuerdo a su nuevo status institucional. Sin embargo, sorpresivamente, la Nación decidió prorrogar por dos años los contratos de los actuales operadores y más tarde llamó a una nueva licitación.

El Gobierno de la Ciudad fue a Tribunales y consiguió una medida cautelar que suspendió la licitación lanzada por Lotería. La Nación, a su vez, se presentó ante la Justicia federal para defender su supuesto derecho a explotar los bingos.

Sin embargo, las partes decidieron no mover más los expedientes y sentarse a una negociación. Quien la maneja del lado porteño es un ex presidente de Lotería Nacional, Carlos Alberto Gallo, quien encabezó la renovación del directorio del Instituto de Juegos porteño que hizo el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires apenas asumió este cargo.

Los operadores de los bingos se llevan el 16% de lo que se recauda a través de la venta de cartones y más del 90% del dinero de la venta de entradas. Dicen, sin embargo, que es poco y desde hace años están luchando, incluso con presentaciones judiciales, para que les permitan poner tragamonedas, negocio que hoy se explota en el Casino y en el Hipódromo Argentino de Palermo.

Mientras tanto, los cerca de 1.200 empleados de los bingos están en estado de asamblea permanente desde mediados del año pasado, porque dicen que corren peligro su fuente laboral, explicó el secretario general del sindicato, Daniel Amoroso, que también es legislador porteño por el PRO. Amoroso reclama que “la Ciudad defienda su autonomía y exija el control exclusivo del juego, como lo tienen todas las provincias”.

La Constitución porteña, a través de su artículo 50, le otorga al Estado local el manejo del juego y ordena que lo haga por sí mismo, al vedar “la privatización o concesión”. Un dato que también echa dudas sobre los movimientos intentados hasta ahora por el Instituto de Juegos local.

Según fuentes del Gobierno porteño, pronto se firmaría un documento que establecería un plazo para que se converse entre las dos partes cómo van a repartirse el control y las ganancias de las salas.

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