Su representante en Chile, el abogado Rodrigo Guiñez, denunció que Latin Gaming, la empresa ganadora en esa ciudad, hizo cambios en las características de su proyecto de casino en forma posterior a la formalización de las iniciativas frente a la Superintendencia de Casinos de Juego (SCJ), “algo que es totalmente ilegal”, sostiene Guiñez.
La diferencia en los puntajes finales entre el proyecto de Egasa-Nervión y el de Latin Gaming fue mínima, y según Guiñez, de no haber sido por los cambios que envió esta última compañía a la SCJ (aumento en el número de trabajadores, de restaurantes, de sillas, entre otros cambios), la licencia hubiera quedado en manos de la empresa hispana.
Guiñez dice que la SCJ cometió arbitrariedades, porque mientras en Copiapó (ciudad de la III Región en que Egasa obtuvo una licencia de operación) algunas especificaciones de ese proyecto recibieron alto puntaje, en Osorno recibieron puntuación cero, “cuando eran las mismas especificaciones”.