“El objetivo es plantear una posición unificada en ambas ciudades, las entidades colegas de otras ciudades donde ya se instalaron las slots insisten en que las consecuencias son negativas para la sociedad”, dijo Adrián Scorza, presidente del Centro Comercial, Industrial y de Turismo de Almafuerte. Asimismo citó que éste tipo de juegos de azar quitan del mercado recursos que podrían volcarse a la actividad económica. “El perfil del jugador de slots es el de la clase media y media-baja, y además, existe la cuestión del socio-cultural' en cuanto a la adicción al juego que generarían”, agregó.
Por otro lado, los habituales defensores del permiso, argumentan que las consecuencias negativas sobre el circuito comercial no están probadas, que las ciudades que las tienen se benefician por la llegada de visitantes y porque además, a los municipios receptores, les deja en concepto de tasas un importe significativo para sus arcas.
La empresa CET, única concesionaria por el Gobierno provincial para explotar los slots, posee casinos y bingos en 13 ciudades cordobesas. Allí, tiene instaladas 1.800 máquinas y la Provincia les autorizó ahora a sumar 1.200 más. Para su instalación se requiere la autorización por ordenanza de cada municipio. En la mayoría de las ciudades -salvo las que ya tenían casinos- esos permisos generaron debates y polémicas.
Desde el gobierno municipal de Río Tercero se confirmó que tienen en sus manos la carpeta que presentó esa empresa local. A la vez, se señaló que recién se está empezando a analizar la cuestión y que por ahora no hay una postura oficial definida. En el caso de Almafuerte, desde hace tiempo circula la versión de que empresarios locales estarían tratando de cerrar un negocio que involucre la construcción de un inmueble y hasta un hotel en la costa del lago Piedras Moras, dónde se podrían instalar las slots.
Según la ley provincial, las tragamonedas sólo pueden sumarse en locales que tengan casino o bingo. En el caso de Río Tercero y Almafuerte, de instalarse lo deberían hacer entonces de la mano de una sala de bingo.En la región, sólo existen tragamonedas en la ciudad de Embalse, donde el CET las instaló en la misma sede del Casino que depende del Gobierno de Córdoba.