Edición Latinoamérica
15 de Agosto de 2020

Exito absoluto del Pozo Millonario en Ecuador

Con menos de 4 meses de vida, el Pozo Millonario apuntala las arcas de la Junta de Beneficencia de Guayaquil y semanalmente vende un promedio de un millón de dólares en cartillas.

L

a Junta de Beneficencia cambiará, a partir del décimo sorteo del Pozo Millonario, el material de la cartilla, de papel ";couché"; a cartulina, debido a que la demanda del juego creció tanto que la imprenta proveedora ajustó su capacidad instalada para imprimir semanalmente seis millones de cartillas. El cambio es temporal.

En menos de 13 semanas de existencia, el Pozo Millonario apuntala las arcas de la Junta de Beneficencia de Guayaquil. Semanalmente vende un promedio de cuatro millones de cartillas a un costo de 25 centavos de dólar. El mayor acumulado (954 754 dólares), le significó a la entidad un millón y medio de dólares en una sola semana, al vender 5,8 millones de cartillas.

Este juego se lanzó al mercado el 29 de junio. El primer sorteo fue un programa piloto, para el cual se entregaron gratis 500 000 unidades y se regalaron 50 000 dólares. La propuesta caló fuerte en el público. A la semana siguiente ya se vendían 1,5 millones de cartillas, cifra similar a lo que se comercializa con los boletos de la Lotería en toda una semana (1,7 millones).

A diferencia del juego de Lotería, en el Pozo Millonario el premio varía. El juego preimpreso es una combinación de números que acumula beneficios. El plan de premios va ligado al número de cartones vendidos. A la par del juego se desarrolla un programa de televisión que se emite los domingos a las 11:00.

Es básico estar frente al televisor para constatar que la suerte le ha tocado. Aquí también se evalúa el éxito. En los medidores de sintonía arrasa como el programa más visto a nivel nacional. La idea del producto no es nueva, pero se adaptó al mercado local. Los responsables fueron los funcionarios de la Junta, indicó Javier Castillo, administrador de Loterías. Él explica que detalles como el nombre y la estrategia de comunicación corrieron a cargo de ellos.

El perfil de un jugador de Lotería, según Castillo, es un adulto mayor de 35 años. De ahí que ahora apuntan por un juego familiar. Y usan personajes animados para llamar la atención de los niños. Cada semana la cartilla imprime un animal diferente, que también juega, y es un valor agregado para difundir la fauna.

La plataforma tecnológica fue desarrollada en el exterior y permite ubicar al ganador, la ciudad donde se vendió y también si se acumuló o no. Los estudios que maneja la Junta indican que personas que nunca compraban lotería ahora compran el Pozo, aunque según los directivos se mantienen las venta del tradicional juego. Los réditos del Pozo se invierten en ampliar el área de salud de los cuatro hospitales de la Junta. El plazo para soñar, como sugiere el lema del programa, no tiene límite. Los ejecutivos no se han planteado una fecha para que termine el juego.

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