La Iglesia Católica de la provincia argentina de Córdoba se pronunció en contra de los legisladores que aprobaron antes de fin de año la ley de juego online.
El obispo auxiliar de la Arquidiócesis, Pedro Torres, aseguró durante la homilia realizada del último domingo a la polémica ley. "La semana que pasó me dio pena la superficialidad de nuestros legisladores. Lo que hemos visto con la ley del juego (on line) va mucho allá. Creer que la ley es solo un instrumento para regular lo que hay es un pensamiento muy superficial", acusó Torres, quien rechazó la idea de "tener al casino en casa" en el marco de la pobreza y desempleo en el que viven miles de argentinos en tiempos de pandemia de COVID-19.
"La ley tiene que ser un ordenamiento racional para el bien común, para el bien de toda la comunidad. Es un hacerse cargo de la salud integral del hombre. Es un promover las condiciones para que cada uno despliegue sus capacidades. Escuché las ponencias de los legisladores y uno pedía un curso de ética: ojalá lo haya. La ley no es para regular solo lo que hay, sino para vivir en sociedad, en comunidad, en familia desplegando las potencias de todos", continuó durante la ceremonia religiosa. "Un legislador dijo que 'el juego tiene que ser monopolio del Estado'. Del Estado tiene que ser monopolio la educación, la seguridad, pero nunca el delito. En una sociedad superficial no podemos ser felices", precisó.
El obispo no fue el único de la institución que se pronunció en contra de la regulación del juego online, que aunque está aprobada tardará aproximadamente un año en ser reglamentada.
El monseñor Carlos Tissera, titular de Cáritas a nivel nacional, también estuvo en la provincia durante los últimos días y disparó contra el proyecto aprobado con 46 votos a favor, 17 en contra y una abstención.
El monseñor Carlos Tissera, titular de Cáritas Argentina.
“El juego no es ningún trabajo genuino. Puede serlo para un empleado que está en ese establecimiento. Una cosa es la diversión y otra es fomentar una adicción que hace mucho daño, con catástrofes familiares que se producen por personas que se enferman”, reflexionó el también obispo de Quilmes. “Por eso es la objeción que uno presenta frente a este tipo de acciones. En épocas de crisis es cuando crecen estas posibilidades. Hay gente que está pasando por problemas y tiene la esperanza de ganar millones. La realidad es que, en el juego, la banca se queda siempre con la mayor parte”, criticó.
Ya durante diciembre, cuando el proyecto ingresó y tomó estado parlamentario, la Arquidiócesis de Córdoba publicó un comunicado para oponerse a la nueva regulación.
La estimación de un ingreso anual de $30 mil millones (US$ 300 millones) por cánon e impuestos, sumado al hecho de que donde no se regula el juego, se le da lugar a alternativas ilegales y que no aportan a las arcas públicas, terminaron por imponer la reglamentación de la modalidad, aunque las críticas continuarán como sucede en todo el mundo.