Edición Latinoamérica
18 de Abril de 2021

Entrevista al senador Angelo Coronel

“Creo que el mejor momento para legalizar el juego en Brasil es ahora”

“Creo que el mejor momento para legalizar el juego en Brasil es ahora”
"Debemos legalizar, en este momento en que Brasil precisa recursos en la post pandemia para recuperar su economía y hacer frente a los programas sociales. Sobre todo, la ayuda de emergencia", destacó el senador.
Brasil | 03/03/2021

Esta semana, el senador Angelo Coronel (PSD-BA) presentará su informe sobre el Proyecto de Ley N° 2648/2019, de autoría de Roberto Rocha (PSDB-MA), que establece la legalización del jogo do bicho, los bingos, las tragamonedas y los casinos, con el fin de mover la economía post pandemia.

D

e acuerdo con el senador Coronel, la legalización y posterior reglamentación de todas las modalidades de juegos de azar tiene el potencial de inyectar hasta R$ 50.000 millones en la economía, además de generar 700.000 puestos de trabajo directos.

Angelo Coronel señala que es hora de que las bancadas religiosas y no religiosas se unan, para que el tema sea aprobado por el Congreso, ya que el jogo do bicho, por ejemplo, "es un programa cultural" de los brasileños.

"Hoy es una costumbre. Juegan desde evangelistas hasta padres, desde médicos hasta abogados, desde policías hasta políticos. Una gran parte de la sociedad hace pequeñas apuestas en el jogo do bicho, pero de manera clandestina. Es hora de que lo legalicemos", señala.

El senador afirma, además, que el proyecto prevé campañas de concientización para personas adictas al juego, y establece que los actuales operadores del jogo do bicho deben inscribirse en las solicitudes para reglamentar su situación.

El texto, según Coronel, también dispone que se les otorgue a los ministerios de Economía y de Desarrollo Regional, o a una agencia regulatoria, la atribución de fiscalizar y regular los casinos, así como Caixa se ocupa hoy de las loterías federales. "Juega el que quiere; nadie está obligado a jugar", señala el senador.

¿Qué puede decirnos de su informe sobre la legalización de bingos y casinos?

Es un proyecto de legalización de todas las modalidades de juego existentes. Lo que pienso es que todas las modalidades, es decir, las tragamonedas, los bingos, el juego do bicho, deben legalizarse para que el Gobierno obtenga un ingreso de inmediato.

Los casinos también están contemplados en la legalización, pero pasará un tiempo hasta que instalemos la infraestructura necesaria para tener casinos. No se puede instalar un casino sin la infraestructura acorde para recibir al turista.

Mientras buscamos fondos para sustentar la nueva ayuda de emergencia, tenemos la oportunidad de legalizar estos juegos que ya son operados en Brasil, sin pagar un centavo de impuestos.

Creo que llegó la hora de que todos se unan: las bancadas católicas, las evangelistas y las que no son católicas, ni evangelistas, porque estamos hablando de una fuente de impuestos. No vamos a ser la excepción en el mundo. Es exactamente al revés: hoy, sin la legalización del juego, somos la excepción. Entonces, no podemos perder esa fuente.

Y, ¿la cuestión de la fiscalización? Sabemos que es un ámbito que involucra mucho dinero, tanto el bicho, como los casinos y las tragamonedas. ¿Qué piensa sobre eso?

Actualmente, la agencia tributaria brasileña está bien equipada. Es cuestión de conectar y colocar las máquinas electrónicas conectadas en el sitio o en el enlace de la agencia tributaria.

Es un proceso que no tengo dudas de que será bien rápido. Solo se necesita adecuar el sistema de esas modalidades existentes al método de fiscalización de la agencia tributaria.

En la época del cierre de los bingos, una de las cuestiones esgrimidas fue la adicción de las personas. ¿Se prevé, en el informe o en el debate con modificaciones, una campaña del Ministerio de Salud para que, cuando esas modalidades se legalicen, los adictos al juego tengan apoyo?

Absolutamente. Hoy, en el mundo, hay cerca de un 1% de personas que viven en países donde el juego ya se ha implementado y pueden volverse adictas.

Sin embargo esto es muy relativo, porque hay personas que se hacen adictas a la Coca-Cola. Hay gente que se hace adicta hasta al deporte. No podemos pensar que el 1% de la población de un lugar donde el juego existe se volverá adicta, que eso será un escollo; muy por el contrario.

En nuestro proyecto, prevemos campañas publicitarias para que las personas tomen real consciencia de qué es el juego y se evite, así, el juego problemático.

¿Usted acató alguna modificación? ¿Ya hay alguna cuestión?

No. Voy a presentar el informe la semana próxima y, a partir de ahí, antes de la votación, seguramente habrá modificaciones. Es inadmisible: hoy, durante un partido de fútbol, en el borde del campo, vemos varias publicidades de juegos electrónicos de apuestas, y el Gobierno brasileño no recibe ni un centavo de eso.

¿Esas plataformas no están hospedadas en Brasil?

Nadie sabe dónde están. Son virtuales. Actualmente, Brasil no recauda ni un centavo de esos juegos, a no ser la lotería deportiva, la lotería federal, que también es una modalidad de juego. Entonces, ocuparemos ese mismo espacio vacío. Seguiremos con los mismos medios de fiscalización, como se hace con la lotería federal y la lotería deportiva. Espero que los estados también implementen sus propias loterías estatales, como era en el pasado; loterías que también fueron inhabilitadas y cuya implementación, ahora, les está siendo autorizada a los estados. Juega el que quiere; nadie está obligado a jugar.

En el caso de la lotería, Caixa está a cargo de reglamentarla. ¿Cómo reglamentaríamos el jogo do bicho? ¿Los operadores actuales del jogo do bicho pasarán a la legalidad? ¿Cuál sería su situación?

A partir del momento en que Caixa abra una solicitud de registro, los empresarios del juego do bicho van a registrarse. Claro que están los espacios reservados de cada localidad, porque tampoco sirve que todo el mundo se anote; además, si otros empresarios abren otros frentes, terminará siendo un problema. Hay que priorizar a quienes ya están en el mercado, quienes ya tienen una historia.

Y, esas personas, ¿serían perdonadas de algún modo? Porque, hoy, están cometiendo una contravención. No llega a ser un delito, pero es una contravención. ¿Habría algún acuerdo judicial con los empresarios del bicho?

En mi proyecto, no se establece que ningún empresario del bicho que ya esté instalado y operando deba pagar impuestos. Solo a partir del momento de la legalización.

Pero, lo digo judicialmente. Hoy, esas personas pueden ir presas; entonces, ¿serán perdonadas? ¿La Justicia olvidará el pasado y se empezará desde cero?

Quienes tengan procesos judiciales es evidente que deben extinguirse. Deben luchar por resolver el problema procesal. Quienes no tengan procesos, no tienen por qué tener problemas con la Justicia.

Respecto de las tragamonedas, ¿se habla de crear espacios específicos para eso? Hoy, esas máquinas están instaladas de manera clandestina en el fondo de las tabernas, los comercios, ¿cuál es la idea? ¿Legalizar estos lugares?

A partir del momento en que la operación de este juego sea legal, presentaremos una reglamentación de las cantidades y los lugares de las máquinas por ciudad y por estado para tener un control mayor.

Con respecto a los casinos, el proyecto menciona a los complejos hoteleros de lujo para aprovechar la mano de obra local. ¿Cómo piensa usted la reglamentación de todo eso? ¿Qué ministerio sería responsable de organizarlo?

Los casinos son inversiones muy elevadas. Recién dentro de cuatro a cinco años Brasil podrá comenzar a recaudar impuestos del juego. Es evidente que el Gobierno deberá crear —o que crearemos— una agencia reguladora del juego, o incluso, utilizar la estructura del Ministerio de Desarrollo Regional (MDR). O el propio Ministerio de Economía para que se haga responsable de esa cartera. Con el inicio de la construcción de los casinos, se generará mano de obra e impuestos, porque los empresarios comprarán equipos, material de producción para la construcción. La economía ya empezará a moverse a partir de eso. Ahora, los frutos del casino, que son los impuestos, solo vamos a verlos después de cuatro o cinco años, que es el plazo promedio de desarrollo de un casino en el mundo; y en Brasil no será diferente.

A no ser que se aprovechen los complejos hoteleros existentes y, entonces, solo se construya el espacio del casino. Todo eso estará en la futura reglamentación. Primero, lo legalizamos; después, lo reglamentamos. La reglamentación será muy importante; por ejemplo, cuántos casinos en Río de Janeiro, cuántos en Brasilia, en Bahía y así sucesivamente. El empresario tampoco quiere poner un casino en un lugar que no tenga potencial turístico para poder vender su juego.

Muchas veces, cuando viajas con tu familia, un miembro juega, pero los demás quieren aprovechar para hacer turismo en la región. Entonces, no sirve pensar solo en el juego. Debemos pensar en una infraestructura que pueda ser del agrado de quienes acompañan a los fanáticos del juego.

¿Cree que hay espacio para que ese asunto se desarrolle en el Congreso?

Creo que el mejor momento para legalizar el juego es ahora. Principalmente, en este momento en que Brasil precisa recursos en la pospandemia para recuperar su economía y hacer frente a los programas sociales. Sobre todo, la ayuda de emergencia. Hay una previsión, una proyección, a priori, de R$ 50.000 millones en concepto de recaudación anual. Es un dato sin comparación, pero se estiman R$ 50.000 millones en concepto de impuestos por año y más de 700.000 puestos de trabajo directos.

No podemos renunciar a eso. Para que tenga una idea, dentro de América del Sur, solo en Brasil el juego es ilegal. Cuando uno va a Europa, a Estados Unidos... varios países ven, en el juego, un gran atributo para inflar su PBI. No podemos renunciar a eso y quedar fuera de la historia.

Principalmente, estos juegos que ya se operan hoy, como el jogo do bicho, que ya es un programa cultural. Se ha convertido en una costumbre que ya comparten desde evangelistas hasta padres, desde médicos hasta abogados, desde policías hasta políticos. Una gran parte de la sociedad hace pequeñas apuestas en el jogo do bicho, pero de manera clandestina. Es hora de que lo legalicemos.

Deje un comentario
Suscripción al Newsletter
Suscríbete para recibir las últimas novedades
Ingrese una cuenta de email válida
Complete el captcha
Muchas gracias por haberte registrado a nuestro newsletter.