Según relevó el sitio español eldiario.es, el proyecto de Presupuestos prevé una reducción de las pérdidas netas del hipódromo del 48,7% y contempla que su facturación alcance los 12,6 millones de euros, un 60% por encima de los 7,914 millones presupuestados para 2017, pero insuficiente para evitar nuevas pérdidas que, antes de impuestos, se situarán en 5,713 millones, frente a los 10,329 millones previstos para 2017, de acuerdo con los cálculos del gobierno.
En 2016, el último ejercicio del que presentó cuentas, la empresa estatal superó récords de déficit, con algo más de 8 millones de euros, cifra que para 2017, según presupuestó el Ejecutivo hace un año, alcanzaría los 8,369 millones. En las cuentas de 2016, el auditor del grupo ya advertía de que, dadas las pérdidas acumuladas y las que estaban por venir, la viabilidad financiera y patrimonial de la sociedad en el corto plazo dependería de la efectividad del apoyo de sus accionistas. Éstos son la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), con el 95,78%, y Loterías y Apuestas del Estado.
Desde 2012, la presidenta del hipódromo es Faina Zurita, sin experiencia previa en el sector hípico y emparentada con la Familia Real: es sobrina de la infanta Margarita de Borbón, hermana del rey Juan Carlos y tía del Rey Felipe. Su balance de gestión arroja, con los datos disponibles, pérdidas acumuladas de más de 24 millones de euros. Según el gobierno, "la dotación económica necesaria para el desarrollo de la actividad del hipódromo resulta mucho más rentable que mantenerlo cerrado".
Para tratar de encontrar nuevas vías de ingresos, la SEPI designó en enero como directivo en la empresa estatal a Alfonso Segovia, exconcejal del PP en Pozuelo de Alarcón (Madrid) y ex gerente del Club de Campo de Madrid. Segovia, nuevo director de Desarrollo de Negocios, está buscando nuevos proyectos de iniciativa privada para la empresa.
El hipódromo, propiedad de Patrimonio Nacional, ubicado en el Monte de El Pardo de Madrid y declarado Bien de Interés Cultural, estuvo en manos privadas hasta que en 1996 cerró tras la gestión del empresario Enrique Sarasola. Reabrió sus puertas como empresa pública el 23 de octubre de 2005 tras una remodelación que costó más de 50 millones de euros. Desde entonces, las pérdidas acumuladas por la empresa ascienden a más de 40 millones, y nunca aportó beneficios.