Venezuela se está enfrentando a dos fenómenos simultáneos: mientras la escasez de productos básicos acentuá la crisis socio-económica del país, los ciudadanos ven a los juegos de azar como una vía de escape. “Necesitamos pagar las cuentas”, explicó uno de los jugadores de lotería.
La tendencia se replica en el Hipódromo de Caracas y, sobre todo, en las casas de apuestas clandestinas. “Tengo apenas dos semanas trabajando y la verdad es que el juego genera muchos ingresos”, resumió Mahi Nieves, dueña de una agencia ilegal.
Como Nieves, cada vez son más los venezolanos que explotan y apuestan fuera del circuito legal. Si bien no hay cifras oficiales de los juegos de azar, los operadores clandestinos sostienen que en este momento el negocio es próspero.
“La Lotería de Animalitos es muy popular porque da más chances de otras máquinas tragamonedas”, informaron.