En Corea del Sur, solamente funcionan siete casinos para extranjeros, donde se excluye a los nacionales, y un casino para la gente local. El año pasado, el gobierno empezó a cuestionar a las salas de juego que habían utilizado sistemas de pago para dar premios mayores de los estipulados por el reglamento para salas recreativas, y detuvo a dos fabricantes y operadores de máquinas tragamonedas.
Ante esta situación, algunos operadores han empezado a abrir salas de juego en naciones vecinas como Viet Nam, Camboya e, inclusive, se habla de algunas salas en China. De ser así, las salas en China, como en Corea, funcionarían como en forma ilegal.
“Hubiese sido más productivo reglamentar las salas de juego y recaudar impuestos que perseguir a operadores, trabajadores y público en general con una política de poco sentido”, aseguran los operadores de Corea del Sur.