Edición Latinoamérica
05 de Agosto de 2020

Análisis de tres importantes operadores en el marco de SAGSE Talks

"De no reaccionar a tiempo, en Dominicana estamos a punto de ver la extinción de los casinos"

Ante el COVID-19, las grandes cadenas de casinos y hoteles, como Hard Rock (foto), aplicaron protocolos preventivos basados en políticas internacionales y experiencias en Asia y Europa.
Republica Dominicana | 21/07/2020

Durante la conferencia digital realizada el pasado viernes bajo el paraguas de SAGSE Talks, ejecutivos de tres importantes operadoras de casinos en República Dominicana -Hard Rock, Meliá y Cirsa- analizaron la compleja situación económica y política que atraviesa el sector en ese país, y coincidieron en que, sin una reacción gubernamental urgente, varias operaciones pequeñas y medianas corren riesgo de un cierre definitivo.

T

ras una breve bienvenida por parte de Alan Burak, vicepresidente de Monografie y responsable de SAGSE Talks, los operadores recorrieron la compleja situación sanitaria que afecta al mundo en relación a la pandemia de COVID-19.

Alex Pariente, Vicepresidente Corporativo Senior de Operaciones de Casino de Hard Rock, comenzó su participación señalando que, como compañía, la cadena cuenta “con varias operaciones y verticales, como los restaurantes, en todo el mundo. Hay más de 300 Hard Rock Café en 74 países, algunos particularmente en China, por lo que la compañía arrancó con una experiencia muy temprana, allá por fines del año 2019, respecto al cierre y a los protocolos necesarios para operar”. “Los hoteles de China fueron los primeros en cerrar y los primeros en reabrir -explicó Pariente-, y lo que hemos aprendido de esa experiencia se traslada a lo que hoy en día es nuestro protocolo de sanidad, que se llama Safe and Sound, y que hicimos extensible a todas las propiedades que tenemos en los Estados Unidos y, en este momento, en República Dominicana, pero que por el momento no tiene la posibilidad de operar”.

Al ser consultado por la respuesta del público durante la apertura, agregó: “Lo que hemos visto en Estados Unidos, en las propiedades que abrieron en Tampa, en Sacramento, fue un pent up demand (demanda acumulada). El público concurrió a los establecimientos de manera masiva, en Tampa tuvieron más de 180 mil personas prácticamente en los primeros siete días, bajo muy estrictos protocolos de seguridad, con mediciones de temperatura en todas las entradas y salidas de las salas de juego, el personal con máscaras o visores, el distanciamiento social y la capacidad limitada de operación, para poder tener el espacio necesario como para poder cuidar a cada cliente y a los colaboradores de la mejor manera”.

“Casi no hemos tenido casos de gente en Estados Unidos que se haya rehusado a seguir estos protocolos. Hubo un puñado de casos que, comparados con las decenas de miles de personas que tuvimos en nuestras propiedades, prácticamente nos hace decir que a nivel unánime, todo el mundo está consciente de que el protocolo de seguridad beneficia a todos. Incluso dentro de los Estados en los cuales el uso de la máscara no es obligatorio, como el Florida, la gente que ha concurrido a los establecimientos lo ha hecho de una manera muy obediente respecto de todos los protocolos”, enfatizó. “Hemos hecho encuestas de entrada y de salida de los establecimientos, y lo que hemos escuchado de nuestros clientes es que no solo un cliente espera un protocolo de seguridad muy comprensivo de parte de la compañía, sino que también no se resiste a la obediencia de los mismos. La seguridad, en este momento, es el factor primordial más allá del negocio”.

“Esta situación es atípica, no tiene ningún precedente en el mundo y nos ha tomado a todos por sorpresa -explicó Pariente-. Tratamos de enfocarnos en la salud emocional del colaborador, hacerlo sentir que tiene un marco de contención al asegurarle cierto sustento económico, en la medida de lo posible y en los plazos más extensos posibles, y a medida que empezamos a ver que vamos hacia las reaperturas, nos enfocamos exclusivamente en el colaborador, ya que es el principal foco de riesgo que tenemos: podemos perder negocios, pero no podemos perder la vida de ningún colaborador. Lo principal para la compañía fue tratar de trabajar desde lo emocional y lo económico, para que cada uno pueda transitar esta incertidumbre con el mayor marco de previsión posible, y cuando empezamos a vislumbrar una fecha de reapertura, todo el mundo tuvo una adhesión unánimes y fue partícipe del programa, en diferentes fases”.

Se sumó al análisis Wilfredo Ramírez, Director General de Casinos Meliá International RD. “La reapertura en República Dominicana no se ha dado, pero en Meliá tenemos 400 hoteles alrededor del mundo, y los protocolos en las cadenas internacionales son sumamente completos”.

“Tenemos distanciamientos, separadores, límites en la cantidad de personas, minimización de aforos dentro de los casinos -enumeró Ramírez-. Hoy en día ponemos acrílico en las máquinas, dejamos una máquina prendida y otra apagada; las meses que eran de cinco o seis clientes, las hemos reducido a tres; y no permitimos a los clientes venir con acompañantes, si no vienen a jugar. Hay un sinnúmero de protocolos para tomar la temperatura, tanto a clientes como a empleados, a quienes además se les hace la prueba de COVID, mensualmente. Por todo ello, creo que estamos muy preparados, mucho más que otros a los que ya les han dado permiso para la apertura. En República Dominicana manejamos una fecha tentativa para el 24 de agosto”.

Reapertura urgente

Insistimos en que las entidades sanitarias nos den la oportunidad de demostrar lo que hacemos, ya que todo esto es para preservar el trabajo a 25 mil empleados directos e indirectos, en un sector cuya liquidez cada día va tocando fondo. Hay casinos que son de dueños particulares, y entiendo que en algún momento, si esto sigue así, la tendencia es a desaparecer”, enfatizó Ramírez.

“Entiendo que los pequeños negocios no creo que puedan subsistir 90 días más con esta situación. Aquellas multinacionales que se planifican, que tienen sus fondos de liquidez, entiendo que se han preparado y han tomado sus acciones. En nuestro caso puedo comentar que, de los tres casinos y de una plantilla general del 100%, nos hemos quedado con el 33% de los trabajadores para no seguir asumiendo gastos y costes sociales. Entendemos que, de prolongar su empleo, vamos a seguir quitándo liquidez al negocio”.

La estimación es catastrófica, en sentido general entre los 56 casinos. Entiendo que muchos de los pequeños casinos van a desaparecer, si esta situación continúa de la forma en que se está desarrollando. La fecha del 24 de agosto ya la estamos viendo en un más real 5 de septiembre. Ahora yo veo más complicaciones y más agravio al problema que tenemos”.

David Moniz forma parte de Cirsa y es titular de la Asociación de Casinos de República Dominicana. Al tomar la palabra, el representante de los operadores hizo un recorrido del cierre de las salas y aseguró que “el regulador estuvo un poco huérfano, como nosotros” en todo este proceso, ya que han emitido protocolos y comunicaciones, pero “lamentablemente fuimos siempre excluidos para la reapertura, por ser categorizados actividad de alto riesgo, lo que refleja el desconocimiento sobre nuestro sector”.

Moniz consideró que los casinos “son el sector más planificado del mundo. Tenemos toda la vida haciendo procesos, protocolos, cuidándonos de todos los entornos. Estamos siempre dos pasos por delante de lo que nos exigen, y lo hemos demostrado infinitas veces”.

“El esfuerzo que ha hecho David a través de la asociación fue enorme -agregó Alex Pariente-. Lamentablemente no ha tenido eco dentro de las autoridades, que están saliendo del Gobierno en este momento. (…) Tener un gobierno que acompaña el sector privado con aciertos y con errores, es fundamental. Lamentablemente, y a pesar de todo el esfuerzo de la Asociación, no hemos tenido la posibilidad de tener a un regulador que activamente tome protagonismo y que decida acompañar al sector privado, para ver cómo se sale de este tipo de situaciones. No tuvimos la oportunidad de mostrar al Ministro de Salud, al Ministro de Defensa ni al regulador local cuáles son los protocolos que tenemos preparados, y que excede cualquier tipo de protocolo que exista en el país. Mi agradecimiento a todos los colegas en Dominicana por el esfuerzo”.

Retomando la crisis, Ramírez agregó que “muchos de los operadores ya están faltos de liquidez, se les hace cuesta arriba poder activar la operación, con el agravante de que nuestro sector, como en el resto de Latinoamérica y del mundo, no tienen la capacidad de acceder al sistema financiero, no encuentran formas de buscar liquidez, un oxígeno de efectivo para poder sortear este período de gravedad, en el cuál estamos a punto de ver la extinción de los casinos, en caso de no reaccionar a tiempo. No es mañana ni pasado, es ahora”.

“El gobierno tiene la percepción de que queremos arrancar a operar para hacer dinero, y no comprenden que necesitamos arrancar para poder dejar de perder tanto, y asegurar la sustentabilidad de las empresas y de los empleos que generan”, consideró el titular de Meliá.

“Es un tema muy delicado, como bien decían David y Wilfredo, nosotros venimos de una crisis inventada el año pasado, en el cual teníamos un negocio muy saludable hasta mitad de año y, a raíz de una campaña que tuvo un trasfondo político muy pesado, vimos caer los arribos de cientos de vuelos diarios a menos de 25 vuelos”, reseñó Pariente. “La presión que tuvo la industria sobre el segundo semestre del año pasado fue increíble, fue muy difícil para nosotros volver a recuperar el nivel de negocio. Desde la asociación hemos tratado de tener un diálogo con el Gobierno a fin de poder reaccionar de una manera diferente frente a esta crisis, pero lamentablemente el sector privado fue dejado completamente a su destino”, consideró el ejecutivo de Hard Rock.

“Creo que mirar para atrás solo sirve para utilizar lo que uno ha aprendido, y quiero aprovechar el espacio para hacer un llamado a las autoridades electas de República Dominicana, como para poder empezar a trabajar frente al sector. (...) La prioridad en este momento son nuestros colaboradores y el sustento del negocio queda en un segundo plano, más allá de que -a consecuencia de esta pandemia-, hemos tenido que llevar a un tamaño adecuado todas las estructuras y lograr la mayor flexibilización posible para poder subsistir”, rescató Pariente. “Independientemente del tamaño, el sacrificio es grande y todos estamos tratando de preservar a nuestros empleados, defender a nuestro capital más grande en este momento, la prioridad es esa”.

Al ser consultado sobre la dificultad de reabrir operaciones en un destino netamente turístico, Pariente reconoció que “todavía es muy prematuro decir cuándo se recuperará el mercado, siempre y cuando la situación no empeore. No creo que nadie se sienta confortable, por lo menos en el rango de edad en la cual se concentra la mayoría de nuestros clientes, en subirse a un avión antes de fin de año, como escenario más optimista”.

Ramírez agregó que es difícil que una persona “tome una decisión de venir a vacacionar y montarse a un avión. Entiendo que la mejoría en República Dominicana va a ser inicialmente desde el cliente local antes de que el turista. Estimo que en la recuperación en la ocupación de los hoteles, debemos pensar en el segundo trimestre del año 2021; entiendo que entonces ya habrá mucha más confianza, se podrá pensar más en el deseo y el espíritu del viajero, de querer disfrutar de unas buenas vacaciones... pero con el miedo que tiene el mundo entero ahora con este tema de la pandemia, eso es impensable”.

Sobre el final, Ramírez destacó que “el ADN que tenemos (los operadores) es algo que se compara con otros sectores. Los que somos casineros lo sabemos y lo sentimos por dentro. En parte entiendo que el cliente local va a llegar primero que el turista. Tenemos que enfocar en el cliente local, nos pueden ayudar a resurgir el negocio, no como queremos pero sí lo podemos”.

Tiene el gobierno que apostar a nuestras empresas -finalizó Moniz, de la Asociación de Operadores-. Los casinos siguen siendo los lugares más seguros para contener esta pandemia. Somos unos de los pocos sectores que podemos garantizar el free COVID dentro de nuestras instalaciones. Es una cuestión de apostar a nuestro sector, y a las empresas que puedan brindar esas garantías para fomentar la confianza en el turismo”.

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