Edición Latinoamérica
27 de Septiembre de 2021

Miguel Ángel Ochoa Sánchez, presidente de la AIEJA

"Hemos logrado una extraordinaria unidad entre todos los permisionarios, operadores y proveedores de México"

"Ante las circunstancias políticas y económicas del país, la unidad ha sido uno de los elementos positivos", señaló Ochoa Sánchez.
México | 24/12/2019

"Que esta industria que ofrece entretenimiento produzca empleos, genere impuestos y atraiga inversiones" es uno de los grandes objetivos de la Asociación de Permisionarios, Operadores y Proveedores de la Industria del Entretenimiento y Juego de Apuesta en México. La regulación del juego online, el establecimiento de una nueva autoridad, la apertura de nuevas salas y disminuir la carga fiscal son los temas pendientes de cara al nuevo año.

L

a Asociación de Permisionarios, Operadores y Proveedores de la Industria del Entretenimiento y Juego de Apuesta en México (AIEJA) celebró este 2019 su décimo aniversario. Su presidente, Miguel Ángel Ochoa Sánchez, asegura que están muy contentos y satisfechos con lo hecho y logrado. Sin embargo, el trabajo aún no termina. Yogonet lo entrevistó para repasar los avances de este último año y conocer cuál es la agenda para el 2020.

Si tuviera que hacer un listado con los tres cambios o hechos más positivos para la industria de casinos y juegos de apuesta en México durante el último año ¿qué incluiría y por qué?
En primer lugar, informaría que hemos logrado una extraordinaria unidad entre todos los permisionarios, operadores y proveedores de México, independientemente de a qué asociación pertenezcamos. Ante las circunstancias políticas y económicas del país, la unidad ha sido uno de los elementos positivos.

El segundo punto que subrayaría sería la realización de congresos o convenciones como la que celebramos a fines de noviembre en la Ciudad de México, y donde se tocaron temas tales como el juego online, los ciberdelitos y su prevención y el tema fiscal.

Tercero, aunque el sector no experimentó un crecimiento importante en los últimos años, sí se consolidaron los espacios de los mismos casinos y la tecnología de los fabricantes. Esto nos permite hoy ofrecer servicios más ordenados. 

          México tiene más de 2.400 municipios y solo estamos presentes en un centenar”.

¿Cuáles serían los puntos a mejorar?
Me atrevo a decir que los principales retos son lograr que el Gobierno defina una política de Estado, homogeneizar el tema fiscal que hoy se maneja en tres niveles —Federación, Estados y Municipios— y seguir trabajando para revertir los temas negativos del sector, en particular todo lo que atañe a la ludopatía, tópico en el que la asociación que presido trabaja desde su fundación.

Más allá de que legalmente aún hay espacio para otras 471 salas. ¿Con cuántas salas nuevas el mercado aún se mantendría competitivo? 379 ya es un número importante, especialmente si lo comparamos con la cantidad de salas permitidas en otros países de Latinoamérica.
Los datos que manejábamos con respecto a las salas autorizadas para abrir cambiaron. La Secretaría de Gobernación retiró nuevamente el permiso de Megasport, cuya reinstalación había sido ordenada por decisión judicial. Este permiso autorizaba la apertura de 95 salas. Al haberlo revocarlo, el número de salas autorizadas se redujo. Es cierto, 379 abiertas es un buen número. Sin embargo, si se cumpliera con la ley, aún hay 374 salas por abrir, más allá de la voluntad del Presidente de la República de no abrir o no autorizar nuevas salas. No son tantas como parecen ni son tan pocas como podríamos creer. Si en esta década, no en este sexenio, pudiéramos tener un nivel de apertura del 50% de las autorizadas que faltan, podríamos cerrar con entre 500/600 salas, las cuales nos permitirían tener un mercado muy competitivo que les daría alternativas a los fabricantes, a los proveedores y a otros municipios del país. México tiene más de 2.400 municipios y solo estamos presentes en un centenar. 

          México no desarrolló un turismo de juego como sí lo hicieron Las Vegas, Montecarlo o Macao”.

AIEJA impulsa un proyecto que propone actualizar la ley de juego para incluir y normar la modalidad online y crear una nueva autoridad. Sabemos que algunos operadores, como es el caso de Logrand, también están trabajando para que este avance legislativo se dé lo antes posible. ¿Qué tan probable es que esto suceda el próximo año? ¿Por qué?
Todo indica que el Gobierno y los diputados y senadores de Morena —partido político a través del López Obrador llegó a la presidencia— tienen la voluntad de generar un nuevo marco legal para el sector del juego. Por nuestra parte, insistimos en que no solo se debe regular el juego online sino que también hay que establecer una nueva autoridad que sea plural. Regular el juego online es necesario y urgente para garantizar equidad de competencia frente a los operadores extranjeros. Con respecto al organismo fiscalizador, lo ideal es contar con una entidad compuesta por cinco comisionados, provenientes de cinco dependencias vinculadas al sector. Creemos que en 2020 habrá una oportunidad para concretar esto.

Además, proponemos que se desarrollen zonas o polos atractivos para el turismo del juego. Las 379 salas hoy abiertas solo atienden a las comunidades donde se encuentran asentadas. México no desarrolló un turismo de juego como sí lo hicieron Las Vegas, Montecarlo o Macao, y nos parece que tenemos las condiciones para lograrlo. Hemos sugerido a Los Cabos y Cancún, que cuentan con una infraestructura hotelera muy importante, pero podrían incluirse otros polos como Acapulco, Puerto Peñasco o Huatulco, que cuentan con buenas condiciones para el turismo.

          Todo indica que el Gobierno y los diputados y senadores de Morena tienen la voluntad de generar un nuevo marco legal para el sector del juego”.

¿Qué desafíos depara el 2020?
Queremos cooperar con las autoridades —Federación, Estados y Municipios—  para que esta industria que ofrece entretenimiento produzca empleos, genere impuestos y atraiga inversiones. Todo con mesura y un análisis serio. Creemos que el Estado obtendría más impuestos si rebajara las tasas impositivas y autorizara salas nuevas. Exprimir a las salas existentes hasta llevarlas a una situación de supervivencia es un error.

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