Edición Latinoamérica
16 de Enero de 2021

Estados Unidos

Legisladores Miami-Dade unen sus fuerzas para darle vida al Hialeah Park

(Estados Unidos).- Los legisladores de Miami-Dade comenzaron el período de sesiones de este año igual que siempre, con la remota posibilidad de cumplir su promesa de reabrir el hipódromo Hialeah Park.

P

ero cuando John J. Brunetti, propietario de la instalación, anunció a mediados de marzo que había obtenido autorización para carreras de caballos, la gente no tardó en dirigirse al hipódromo en busca de trabajo. En pocas semanas recibieron 4.800 solicitudes.
 
Ese fue el momento en que los legisladores locales decidieron tomar más en serio su misión y la delegación de Miami-Dade, dividida como de costumbre, propuso un plan. Lo que sucedió es lo que legisladores y cabilderos repetidamente describen como “el alineamiento de las estrellas y la luna”.
 
El último día del prolongado período legislativo se aprobó una ley que autoriza el juego en los casinos de los seminoles en la Florida, redujeron la tasa de impuestos a las máquinas tragamonedas y redactaron las estipulaciones necesarias para que Brunetti pueda revivir la pista y competir con sus rivales de una manera rentable.
 
Si los seminoles aprueban el acuerdo y la Legislatura lo ratifica en un período especial de sesiones en octubre, Hialeah estará en condiciones de organizar carreras de purasangres y cuartos de milla. Además de los caballos, también podría abrir un salón de juegos de cartas, recibir otras apuestas no relacionadas con los caballos y, después de dos años de realizar entre 20 y 30 carreras anuales -aunque fuese en una pista rival- instalar máquinas tragamonedas al estilo de Las Vegas, el juego más lucrativo del sector.
 
“Llegué a pensar que el hipódromo de Hialeah estaba muerto y jamás resucitaría”, dijo el senador Jim King, republicano por Jacksonville y crítico de Brunetti que dedicó los últimos 20 años a trabajar en cuestiones de juegos. ``Pero si un gato tiene nueve vidas, Hialeah tiene 90. Es testimonio de la labor del equipo de cabilderos y la delegación legislativa''.
 
Cuando la lucha terminó, el hipódromo Gulfstream consiguió las carreras nocturnas; el presidente de la Cámara consiguió una pista de un cuarto de milla en su ciudad y el pequeño pueblo de Gretna, de población negra, una nueva fuente de empleos: una pista de un cuarto de milla y un salón de juegos de naipes.
 
“Al comenzar las sesiones pensé: ¿Para qué perder el tiempo si no vamos a conseguir nada para el Hipódromo de Hialeah”, recordó el representante Steve Bovo, legislador por Hialeah y ex concejal de esa municipalidad.
 
Pero Viviana, la esposa de Bovo, insistió en que presentara la ley. Los dos se reunieron en Hialeah Park, donde Bovo trabajó 15 años. Y Viviana conocía el proceso legislativo porque fue asesora de Marco Rubio cuando era presidente de la Cámara.
 
La ley se convirtió en el marco de la propuesta de Hialeah de la Cámara. Pero no incluía las máquinas tragamonedas. Esa cláusula estaba en el proyecto del Senado, que hubiese permitido la reapertura de Hialeah Park pero sólo después de funcionar dos años -a manera de castigo- sin subsidio para cualquier otro tipo de juegos.

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