Edición Latinoamérica
25 de Noviembre de 2020

Declaraciones del senador Juan Antonio Coloma

"El impuesto a la hípica chilena es cada vez más injustificado"

(Chile).- El senador Juan Antonio Coloma, sostuvo que para que el Gobierno acceda a la petición de una rebaja impositiva a la hípica, es fundamental que directivos y gremios trabajen en forma mancomunada y transversal, siendo clave que se hayan reunido las redes.

E

l campo de la familia del senador Juan Antonio Coloma es uno de los que más se destaca en la producción de corredores fondistas. Sin embargo, por ser senador, Coloma quedó al margen de la reunión que mantuvieron hace un par de semanas los diputados con los directivos hípicos.

“La lógica de ese almuerzo en el CHS apuntaba a que se reunieran los diputados, con una postura de la bancada que me pareció muy buena. Yo comparto plenamente lo que se está haciendo. Recibí todos los documentos y estoy absolutamente dispuesto a colaborar. No tenemos tiempo que perder, siendo importante que se unifiquen criterios entre los directivos y los gremios y seamos uno sólo. Siempre habrá fórmulas que uno crea que son mejores que otras, pero al final debemos ser capaces de dar una inyección de ánimo a la hípica, consiguiendo una rebaja de impuestos y dándole una utilización distinta. Ya no estamos para vivir momentos más difíciles que éstos”.

Y respecto a los tragamonedas, ¿es tan difícil como se dice?

Las tragamonedas son muy complejas. Creo que debemos ir priorizando y, en tal sentido, el tema del impuesto a la hípica es cada vez más injustificado, porque afecta a un sector amplio de ciudadanos, por lo que cada vez hay menos justificación de que se mantenga. Por eso, debemos ir por etapas. Primero, ver el impuesto y, después, ver qué se puede hacer con los tragamonedas. Todo es difícil acá. Pero no sería normal no conseguir algo. Yo creo que sería muy malo si eso ocurriera. No estamos en condiciones como hípica de no conseguir cosas. La falta de resultados en este caso no es neutra, significaría hundir a una actividad que está pasando por momentos demasiado difíciles por razones exógenas o distintas a las propias y respecto del cual cualquier Gobierno debe estar siempre en condiciones de velar porque todas las instituciones funcionen bien. La hípica mueve a miles de familias, por lo que se justifica la acción de las autoridades para revertir esta situación. Lo mejor que se pudo hacer es que las redes hípicas se reunificaran.

Aunque los parlamentarios señalaron que el tema no dependía de ellos y que sólo podían sugerir. ¿Es tan así?

Los parlamentarios tienen toda la razón al decir que no está en ellos la decisión final. Es un problema ya constitucional. En Chile, todo lo que tenga que ver con materia de impuesto es algo resolutivo del Ejecutivo. Hacienda es difícil, aunque es difícil para todos. De todos modos, falta una mayor sensibilidad con el mundo de la hípica. El Gobierno debe tener una postura de oídos abiertos para escuchar a los gremios, a los sectores sociales y a los parlamentarios. Si empieza a producirse un consenso en torno a algunos temas, es mucho más probable que exista una mayor sensibilidad de la autoridad. Por eso se ha tratado de hacer algo de manera transversal, que agrupe a distintos sectores políticos, para dejar en claro que esto no tiene un sello específico, sino que es más bien una lógica del sector. Ese es el gran capital que hoy día tenemos. Tal como yo dije cuando se separaron las redes hípicas, argumentando que aquello debilitaba el capital para poder conseguir otras cosas. Por eso que esta unión permite ser más optimistas.

Por lo que dice la nueva ley de casinos, es casi imposible instalar tragamonedas en los hipódromos, ¿no le parece?

La ley de casinos fue una larga discusión en su momento. Por todos los problemas que uno ve, ésta no tuvo el objetivo regionalizador que originalmente se había contemplado y hasta ahora ha sido más una fuente de conflicto que de desarrollo. Eso también lo dije en su momento. Hay cuatro formas de regular esa actividad. Uno es como el sistema peruano, con una libertad total que ha sido un desastre; otra, es la prohibición total; luego, la ley específica, que a mí me gustaba más; y, por último, la que se aprobó, con un marco regulatorio, lleno de pequeñas arbitrariedades y conflictos de intereses y de poder. Al final ha quedado una sensación amarga respecto de una norma que pudo haber tenido muchos más beneficios de haber estado ligada a sectores turísticos e, incluso, a la hípica. Eso le habría dado una consolidación más global y no tan mercantil.

De todos modos, tal como estaba planteada la ley de casinos excluyendo a Santiago, está bien. Lo que pasa es que se pudo pedir algún tipo de concesión social, donde la hípica, por ejemplo, pudo ser uno de los estamentos favorecidos, para generar recursos. Ahora, hay bastantes tragamonedas ilegales circulando que van en contra de la hípica y que son una vergüenza. Lo mínimo que uno tiene derecho a exigir, es que no se haga ilegalmente lo que compite en forma injusta contra una actividad como la hípica. Hemos presentado una ley que ha sido aprobada por unanimidad, pero que ha tardado mucho en despacharse. Con ella esperamos cumplir con lo mínimo, que es terminar con las ilegalidades que se cometen, afectando entre otras actividades, a la hípica.

¿Qué le parece a usted el tan bullado cierre del Hipódromo Chile para un par de años más?

Para mí, el hipódromo es como parte de mi ADN. Eso es algo que no me lo quiero ni imaginar, pero aquí no basta el voluntarismo, tampoco el hecho de decir que no. Se lo dice alguien que prácticamente creció en esta pista. Esto es un contexto. Al romanticismo hay que ayudarlo, generando condiciones para que pueda ser viable. Yo, por lo menos, soy un firme defensor del hipódromo. Creo que tenemos que trabajar para evitarlo. Esto ni siquiera debería ser tema. ¿Por qué no ha sido declarado Monumento Nacional? Mire, conozco tantas instituciones que lo único que quieren es dejar de ser monumentos nacionales, porque no se pueden hacer inversiones en muchas de ellas. O sea, en vez de ayudar a mantenerlas, deterioran la posibilidad de hacer inversiones constructivas. Lo importante es que seamos transparentes y se diga de una buena vez cuál es la intención que se tiene en esta materia. Me parece bien que el público haya manifestado la otra vez su voz en forma pacífica.

¿Se imagina un solo hipódromo en Santiago?

Yo no me lo imagino. Ahora, hay que trabajar para que nunca lleguemos a esa situación. El problema es que se confunde lo que uno quiere, con lo que se debe hacer.

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