Edición Latinoamérica
04 de Agosto de 2020

El gobierno debe compensar

La crisis de la ONCE le cuesta al Estado español alrededor de 86,7 millones de euros

(España).- La Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) está atravesando una grave crisis financiera, que va a costarle muy cara al Estado. En febrero de 2004, el Gobierno del Partido Popular cerró un acuerdo en el que se comprometió a compensar a la ONCE por la caída de las ventas del cupón que pudiera tener entre 2004 y 2011, Luego de no permitirle participar en la gestión de Euromillones, la nueva lotería europea.

E

l Partido Popular y el PSOE, que ratificó el convenio tras su llegada al poder, jamás imaginaron la grave situación económica que iba a vivir el grupo. La ONCE, que había ganado 3,4 millones de euros en 2004, tenía previsto elevar este último ejercicio su beneficio hasta más de 75 millones y perdió, sin embargo, 39,4 millones de euros.

Ante esta situación y, según las últimas memorias del grupo, el Gobierno, que abonó ya el año pasado 15,6 millones de euros a la organización que preside Miguel Carballeda, debe pagar ahora otros 86,7 millones más. El importe de la asignación financiera que la organización recibe cada ejercicio se obtiene, fundamentalmente, al sumar las posibles pérdidas por la explotación del negocio más un importe destinado a disminuir los préstamos bancarios.

El dinero lo tiene que pagar el organismo público Loterías y Apuestas del Estado con cargo a los beneficios generados por la lotería europea Euromillones. Si la caída de las ventas se mantuviera al mismo ritmo, el Estado tendría que llegar a pagar más de 600 millones de euros. Pero además, el Gobierno se comprometió a abonar otros 50 millones más (10 al año entre 2005 y 2009) como subvención para que la organización pudiera amortizar anticipadamente los créditos de su corporación empresarial.

El objetivo de la Once era alcanzar unas ventas de 2.400 millones de euros en 2004 y 2.700 millones en 2005. La realidad, en cambio, ha sido completamente distinta y en ninguno de los casos se han alcanzado los presupuestos. En 2004 la sociedad ingresó 2.306 millones y el año pasado, lejos de mejorar, la situación ha empeorado.

Sus ventas se elevaron a sólo 2.142 millones de euros. Es decir, en los dos últimos años, la ONCE ha ingresado 652 millones menos de lo previsto. A pesar de que las cuentas están ya auditadas, un portavoz de la organización aseguró que es posible que el pago que tenga que hacer este año el Estado sea inferior al fijado, en torno a los 60 millones de euros. Otras fuentes próximas a la ONCE insisten, no obstante, en que “si el importe variara sería para aumentar, nunca para reducirse”.

Eso sí, la sociedad está convencida de que “la contención de los gastos y el previsible cobro de las asignaciones pendientes ayudarán a mejorar la situación financiera de la organización, y permitirán consolidar su evolución económica futura, como garantía de la prestación de servicios sociales a las personas ciegas”.

La organización insiste en que el negocio está mejorando, pero los datos actuales, son más que preocupantes para los ciegos españoles. Las ventas del cupón diario han caído un 10,46%, las del cuponazo un 12% y las del supercupón del fin de semana casi un 13%. Ni siquiera los sorteos extraordinarios realizados han conseguido invertir esta tendencia. El año pasado se celebraron dos, uno menos que en 2004, y la recaudación total fue de 60,73 millones, lo que supone 46,57 millones de euros menos.

La ONCE explica en sus últimas memorias que hay factores tanto internos como externos a los que obedece este fuerte descenso de las ventas. En el primer caso, destaca la disminución del número de vendedores. A pesar de las nuevas contrataciones realizadas, 527 de los más de 22.000 vendedores que integran el grupo se han jubilado, y la ONCE, además, ha celebrado en conjunto cuatro sorteos menos en 2005. Pero lo más preocupante, quizás, son los problemas de mercado que sufre.

La organización atribuye su crisis al “crecimiento de nuevos juegos activos en detrimento de los pasivos; la consolidación en el mercado de Euromillones, con botes superiores a los 100 millones de euros, y el retraso en la comercialización de la Lotería Instantánea, que estaba prevista para el primer trimestre de 2005 y que, finalmente se lanzó en el primer semestre de 2006”.

A todo ello hay que sumar la competencia de los juegos y las apuestas a través de Internet y que el aumento del poder adquisitivo de los españoles, según explican los expertos, frena el gasto en los cupones. Aún así, el sector del juego mueve cada año más de 10.000 millones.

En los últimos ejercicios ha registrado un crecimiento continuo gracias, sobre todo, a los productos activos, aquellos en los que el usuario elige los números del sorteo, como la lotería primitiva, pero ni estos funcionan ahora y el mercado se ha estancado. Las ventas de los juegos tradicionales, como el cupón y la lotería nacional, que mantienen una cuota de mercado del 63,4 por ciento, han reducido sus ventas un 0,66%.

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