Edición Latinoamérica
29 de Octubre de 2020

Declaraciones del senador Magno Malta, tras la discusión del proyecto de la CPI

"Casi la mitad de las personas está en contra de la legalización de las casas de bingo en Brasil"

(Brasil).- Luego de haberse votado el informe final de la CPI de los bingos, que incluye proyectos de ley para legalizarlo, también hay opiniones en contra de la regulación de este juego. El mayor representante de este sector es el senador Magno Malta, quien también escribe unas líneas fundamentando su parecer acerca de porqué no debe ser legal esta actividad.

El cierre de las casas de bingo, la prohibición de las máquinas electrónicas y de las tragamonedas y el fin de los videobingos son acciones necesarias. Investigaciones del Ministerio Público muestran que la mayoría de los bingos en el Brasil y en todo el mundo trae la marca administrativa de mafias internacionales, como la española e italiana”.

“Por más que se defienda la fiscalización de esa actividad, estamos luchando contra el crimen internacional y, tradicionalmente, somos impotentes ante acciones criminales de ese tipo. No podemos abrir un flanco para que esos malhechores se instalen en el país”.

“La explotación de las casas de juegos de azar dejó de ser contravención para ser crimen, previsto en el Código Penal, como figura típica en el rol de los crímenes antecedentes de lavado de dinero (Ley 9.613/98). Tuvimos un lapso de legalidad, entre 1993, con la aprobación de la Ley Zico, y 2001, cuando pasó a valer la Ley Maguito, que revocó los artículos que permitían la actividad”.

“Esa medida, sin embargo, dio lugar a que algunas casas reivindicasen en la Justicia el derecho de funcionamiento y liminares fueron concedidos. Esa situación “sui generis” hace que hoy tengamos bingos funcionando sin fiscalización”.

“Si no bastase el argumento del uso del bingo como fachada para el lavado de dinero, por medio del pago ficticio de premios u ocultos en inversiones en los propios establecimientos, podemos catalogar otros crímenes, como contra el orden tributario, en la recaudación de la venta de cartones, en las máquinas de videobingo o en la tributación del valor del premio pagado. Los casos de contrabando, con la importación de máquinas de forma irregular, también son comunes”.

“En la misma línea, fueron constatados crímenes contra la organización del trabajo y de permanencia irregular de extranjeros. El discurso de que el bingo es bueno para Brasil cae por tierra cuando es confrontado con las enfermedades avenidas”.

“Nuestro país tiene vocación para el turismo, para los deportes, pero nunca para el juego. ¿De qué sirve recaudar impuestos a costa de la permisividad, evasión de divisas, explotación de trabajo, lavado de dinero, de drogas, de armas, corrupción y otros ilícitos? Un riesgo alto para que hagamos experiencias. Otro resultado negativo es el aumento de jugadores compulsivos. Investigaciones revelan que esos índices fueron acentuados en el período de “legalidad” y esas personas se mostraron propensas a conductas irresponsables, comprometiendo, para financiar el vicio, el patrimonio personal y de los familiares”.

“Trabajo hace más de 20 años en la recuperación de dependientes químicos y psicológicos y puedo afirmar que un enviciado en el juego lleva a la familia a la completa tragedia. No me parece sensato, ante lo que fue expuesto, que estemos discutiendo la legalización de las casas de bingo. En esa defensa no me siento solo. El Data Senado realizó un estudio, en mayo, para recoger informaciones de la sociedad brasileña sobre el juego. El resultado mostró que 85% de los entrevistados nunca frecuentaron y no tienen intención de frecuentar bingos”.

“Casi la mitad de las personas está en contra a la legalización de las casas de bingo, existiendo aún un 30% que se dice indiferente. La percepción de los brasileños en relación a la actividad es bastante clara: el ciudadano relaciona las casas de bingo al crimen. Para el 35%, estas incentivan el vicio. Para el 51%, los bingos están relacionados al lavado de dinero, evasión de impuestos y aumento de la violencia. Para el 43%, esos locales no tienen ninguna característica positiva. Para concluir, no podemos trabajar con la hipótesis de legalizar un crimen, y el juego de azar es un crimen”.

“Si pasamos por encima de aquello que es ley, en breve tendremos que convivir con un grupo que quiera legalizar la pedofilia, pro ejemplo. Y no podremos usar el argumento del buen juicio, porque éste será insustentable, ante el escenario que se avecina”.

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