Edición Latinoamérica
29 de Octubre de 2020

A un día de presentarse el informe

"La CPI debe proponer la liberación de los bingos"

(Brasil).- Garibaldi Alves, vocero de la CPI de los Bingos en Brasil, calcula que la actividad puede rendir R$ 2,6 billones (U$S 1.138.752.628) de impuestos al año. “Concluimos que hay más margen para evadir impuestos (en los juegos) que para lavar dinero”, afirma el vocero de la comisión. El informe final de la CPI de los Bingos deberá proponer la reglamentación de los juegos en el país. A cinco días de presentar el texto, el vocero de la CPI, senador Garibaldi Alves (PMDB-RN), anticipó que dará señal verde al funcionamiento de los bingos, independientemente de una consulta popular en 2008.

E

l informe final de la CPI de los Bingos representa una victoria del lobby de empresarios del área que se declaran dispuestos a donar dinero a campañas electorales de candidatos simpatizantes de la actividad.

El lobby de los empresarios de bingo contrató al ex secretario de la Reserva Federal Osiris Lopes Filho para defender la liberación del juego. Él calcula que la actividad podrá rendir R$ 2,6 billones (U$S 1.138,75 millones) de impuestos por año.

La propuesta de referendum o plebiscito, estudiado por el vocero, fue descartada en la recta final de la elaboración del informe a causa de la investigación de opinión pública realizada por el Senado. Apenas 15% de los entrevistados mostraron interés en el juego. “Las demás son diferentes o no tienen interés en el juego”, dijo Alves. El relator concluyó que el bajo nivel de interés desaconsejaría la consulta a la población.

La investigación, encomendada por la CPI de los Bingos, escuchó a 1.072 electores en 111 municipios sorteados entre todos los Estados del país. Los detalles del resultado deberán ser divulgados junto con el informe final, el miércoles.

Junto con la investigación, la CPI deberá divulgar datos recogidos con el apoyo de la Policía Federal sobre cómo actúan hoy las casas de bingo. Empresarios de bingos estiman que hay cerca de 650 establecimientos de juegos en funcionamiento en el país.

Los bingos fueron autorizados en Brasil entre julio de 1993 y diciembre de 2001, con parte de la recaudación destinada a financiar actividades deportivas.

Desde 2002, las casas de bingo funcionan en la semi clandestinidad, sobretodo a través de permisos que fueron concedidos por la justicia.

En 2003, primer año de su mandato, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva estudió la liberación de los bingos, junto con las máquinas tragamonedas. El proyecto de reglamentación fue atropellado, sin embargo, por las denuncias de cobro de dinero de un empresario de juegos por el ex asesor de la Casa Civil, Waldomiro Diniz. El presidente Lula, entonces, dictó una medida provisoria prohibiendo el juego. Pero la MP fue derrumbada por el congreso.

“Estoy a favor de la reglamentación bajo una fiscalización rigurosa”, declaró Garibaldi Alves. “Concluimos que hay más margen para la evasión de impuestos (en la actividad) que para lavado de dinero”, afirmó el vocero de la comisión. El senador optó por no detallar el modelo de actuación de los bingos en el informe final de la CPI. El proyecto deberá ser consolidado por la Comisión de Desarrollo Regional y Turismo, actualmente presidida por el presidente del PSDB, Tasso Jereissati (CE).

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