Edición Latinoamérica
19 de Julio de 2019

Entrevista al presidente de Euromat

Eduardo Antoja: "La industria de las apuestas en España tiene serias dificultades para avanzar en el mundo virtual"

(España).- Eduardo Antoja, presidente de la asociación Euromat (Federación Europea de Ocio y Juego), criticó duramente la situación de ventaja que ofrecen los juegos de azar públicos en España, con relación a los de gestión privada, que sin embargo reparten en premios un porcentaje mayor.

E

n una entrevista publicada recientemente por la prensa española, Eduardo Antoja presidente de Euromat (Federación Europea de Ocio y Juego) desde 1999, habló del desarrollo tecnológico y sus aplicaciones a la industria del juego.

¿Qué país de Europa tiene la tecnología punta y está más desarrollado en la industria del juego?

En Europa es sin duda el Reino Unido, el país más avanzado en la aplicación de las tecnologías al juego. A mi juicio, esto se debe no tanto a factores tecnológicos como legales. No olvidemos que la regulación británica del juego es la más liberal de Europa. En el Reino Unido hasta la lotería nacional está privatizada, y el juego está gestionado en su totalidad por empresas privadas, sujetas a una planificación y regulación que deja suficiente margen de maniobra para la introducción de nuevas tecnologías.

En el polo opuesto tendríamos los casos de Francia y de Italia, donde todo el juego está gestionado por monopolios del Estado, limitando a las empresas privadas a un mero papel de socio tecnológico, en la mayoría de los casos, en régimen de concesión administrativa. Esperamos y deseamos que esto cambie progresivamente en el futuro, en una Unión Europea más cohesionada, pero los gobiernos de algunos países se oponen a la desaparición de lo que en suma no son sino monopolios fiscales disfrazados de protección al consumidor y salvaguarda del orden público.

¿Qué papel ocupa España?

España está en una situación intermedia, con un peligroso avance de los monopolios fiscales en los últimos meses. Debido a ello, la industria del juego española, que es la más potente de Europa en juegos tradicionales, presenciales, tiene serias dificultades en avanzar en el mundo virtual, en los juegos remotos. Es necesario adaptar o, mejor, crear nuevos marcos de regulación más moderna que permitan el uso en el juego de las tecnologías que ya no son nuevas y que han tomado carta de naturaleza en otras variedades de ocio y entretenimiento.

Todavía sigue habiendo mucha "mala imagen" sobre esta industria. ¿A qué se debe?

En la civilización cristiana, y sobre todo en los países católicos, el juego ha tenido siempre una peor imagen que en otras culturas, lo que resulta lógico considerando las distintas valoraciones que se hacen del dolor, el gozo y el dinero. A ello ha de unirse el hecho de que nunca un gobierno ha decidido legalizar el juego a partir de una consideración de oferta en frío; siempre ha ido precedido de una demanda en forma de juego no regulado, ejercitado de forma "alegal", que se ha regulado más adelante para erradicar la ilegalidad... y recaudar impuestos. Con el tiempo la sociedad va asimilando los conceptos y en las sociedades modernas se acepta el juego como una actividad social y económica necesaria, regulada para proteger al ciudadano de posibles abusos.

Hoy la mayoría de empresas de juego americanas y australianas, y algunas europeas, están en los mercados de capitales y cotizan en Bolsa, sujetas a los mismos controles -o todavía más severos- que las de cualquier otro sector con incidencia directa en los comportamientos sociales. La mejora de la imagen del sector es fundamentalmente una cuestión de tiempo.

¿Podemos establecer un paralelismo entre libertad en general y libertad en el juego?

Sin duda alguna existe un paralelismo entre libertad y juego. En las dictaduras de cualquier signo el juego está prohibido. Cuando esos países acceden a la democracia la legalización del juego es en general una cuestión de meses, si no de días. En los primeros años se suelen producir algunos desajustes, pero más adelante se van resolviendo hasta crear un sector estable, bien regulado y gestionado. Éste fue el recorrido de España en los últimos veinticinco años y está siendo el de la mayoría de los países del Este europeo desde que retornaron a la democracia.

¿Qué parte del juego se llevan las Administraciones públicas?

En España, las Administraciones públicas tienen ingresos del juego por dos vías: los ingresos que obtienen de los juegos que gestionan directamente desde la empresa estatal Loterías y Apuestas del Estado (LAE), y los impuestos que generan los juegos de gestión privada, casinos, bingos, salones, máquinas recreativas, que van directamente a las arcas de las regiones o Comunidades Autónomas.

Al hablar de cifras hay que tener en cuenta un hecho diferencial importante: mientras los juegos públicos de la LAE -y también la lotería gestionada por la ONCE- devuelven en premios poco más del 50% de las cantidades jugadas, los juegos de gestión privada devuelven casi un 75% en premios, por lo que no pueden compararse directamente cantidades jugadas, apostadas, sino que hay que comparar gastos reales, después de restar los premios a lo jugado.

Teniendo en cuenta este factor, los juegos públicos de la LAE se llevan al año unos 4.100 millones de euros, mientras que los juegos privados recaudan unos 4.200 millones, de los que pagan más de 2.000 millones en tasas e impuestos sobre el juego. A ello habría que añadir las loterías gestionadas por la ONCE (Organización Nacional de Ciegos de España), que recauda unos 1.000 millones más.

Existe un clarísimo agravio comparativo hacia el juego de gestión privada, pues mientras los juegos públicos han podido adecuar sus niveles de juego y de premios a la evolución de la inflación y de la economía del país, los privados no han podido hacerlo mas que muy parcialmente, debido a legislaciones muy rígidas que no contemplan esta necesidad de adecuación constante.

¿Qué tipo de reglamentación general se da en el conjunto de Europa?

En la Europa de los 25 hay más cincuenta jurisdicciones de juego; como ejemplo, cada región española o alemana es una jurisdicción distinta. Todas tienen cosas buenas y malas en los aspectos sociales, técnicos, económicos y fiscales, y no existe una regulación que pueda servir como ejemplo para todos. En Euromat estamos elaborando un "código de buenas prácticas" de lo que sería una regulación equilibrada para cada subsector, pero no ello no implica que se pueda adoptar en todas partes, y menos cuando hay ya derechos adquiridos.

La Directiva Europea de Servicios que está en trámite en el Parlamento y el Consejo pretendía incluir el juego en su ámbito de aplicación. Hoy esto parece imposible, y de hecho se ha eliminado en la redacción actual. Faltan años, muchos años, para la que la Unión Europea pueda acometer algún tipo de armonización del juego en Europa, pues ello implicaría sin duda el fin de los monopolios fiscales, y ningún gobierno -excepto quizás los más liberales- está dispuesto a admitirlo.

Desde Euromat seguiremos trabajando para que la industria europea del juego, suma de los esfuerzos de los empresarios de todos y cada uno de los Estados de la Unión, pueda seguir progresando como lo ha hecho en los últimos 25 años, ofreciendo a los ciudadanos oportunidades de juego de varios estilos y formas, garantizando que nadie es explotado y que el juego se ejerce y se explota de forma responsable.

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