Edición Latinoamérica
22 de Julio de 2019

Dieciséis propietarios de salas se presentaron ante la Justicia

Empresarios de bingos piden investigar a la mayor sala de juego de Valencia

(España).- Los titulares de dieciséis bingos aseguran tener pruebas de que en la sala del Bingo Valencia se dan regalos e aumentan los premios con jugadores gancho, perjudicando al resto de los centros de apuestas de la región. Los responsables desestimaron las acusaciones e invitaron a la Justicia a hacer los controles que crean necesarios.

L

os dueños de dieciséis salas de bingo de Valencia han denunciado ante el Juzgado de Instrucción Nº 8 de la ciudad y ante la Comisión Técnica del Juego de la Generalitat Valenciana al bingo Sala Valencia, el mayor de la ciudad, por un presunto delito de estafa y por prácticas irregulares que incluirían la dádiva de regalos a los clientes, lo que ha generado sendas investigaciones judiciales y policiales.

Las denuncias, presentadas el 17 d noviembre, incluyen un amplio informe escrito y un disco compacto con filmaciones realizadas por dos detectives; en las que, según los denunciantes, se recogen las pruebas de esas presuntas irregularidades de la Sala Valencia, cuyos responsables han negado las acusaciones.

El colectivo denunciante, integrado por la mayoría de las salas de la ciudad, decidió alertar a la policía después de comprobar la repentina y abultada fuga de clientes de sus negocios y que habrían ido a parar al nuevo bingo, abierto el pasado 30 de septiembre.

Ante la sospecha de que pudiera haber “un fraude” para captar a sus clientes, decidieron contratar los servicios de una agencia de detectives, que, durante cerca de un mes, investigó los hechos. Según la denuncia, el informe permite concluir que “tanto en el interior de la sala como en sus alrededores actúa una red, perfectamente organizada, compuesta por entre 15 y 18 miembros que, actuando con el máximo secreto, se dedica diariamente a jugar cada uno de ellos 18 cartones de bingo por partida utilizando las máquinas automáticas, pagando los cartones con dinero que les es entregado por un representante de la sala que, normalmente, suele ser uno de los jefes de la misma, quien lo hace tomando todo tipo de precauciones para no ser detectado”.

Los denunciantes sostienen que ese dinero proviene “de la tesorería” de la citada sala, que de esa forma “se vería favorecida”, tanto por el aumento del importe de los premios en juego en cada partida como por servir “de reclamo para atraer a clientes” por ese mayor importe.

Según ellos, esa acción se complementa con otras “como ofrecer todo tipo de regalos a los clientes” que incluirían “obsequiarles los jueves con mariscadas gratuitas”. El informe añade, además, que cuando esos jugadores gancho cantan los premios “o bien destinan su importe a continuar jugando por cuenta de la empresa o bien reintegran su importe a la misma”. La denuncia cifra en 32.400 euros diarios el incremento de la cantidad en juego que se produce con esa presunta estafa cometida al poner a jugar a “diez personas contratadas” con 180 cartones por cada una de las 120 partidas que se celebran por sesión. Según la denuncia, los jugadores gancho serían familiares directos y amigos de algunos empleados y responsables del bingo, denunciado que el informe identifica con todos sus datos personales.

Por su parte, el apoderado de la Sala Valencia, Francisco Soler, desmintió ayer las acusaciones del resto del sector y achacó éstas a que los denunciantes “se han visto afectados por la apertura de nuestro local y ha bajado su facturación, por lo que han decidido arremeter contra nosotros”, algo que, a su juicio, “se produce cada vez que se abre un negocio de este tipo y quiero recordar y recalcar que a nosotros nos ha costado siete años conseguir los permisos para abrir este local”.

Soler, uno de los hombres de confianza de Global Bingo Corporation, esgrime que “desde que se denunció este asunto, la brigada del juego de la policía ha estado viniendo a diario a nuestro local y nos han inspeccionado todo; si hubiesen visto algo, nos habrían cerrado el negocio, ¿no?”.

El apoderado de Sala Valencia, no obstante, admite que esas inspecciones han generado la instrucción de “algunas” actas por el reparto de “pequeños regalos tales como llaveros u objetos de poca importancia”. Según Soler, quien confiesa que “incluso la otra sala que tenemos nosotros ha perdido clientes desde que abrimos ésta”, las inspecciones del grupo de juego del Cuerpo Nacional de Policía “también se han realizado en otras salas próximas a la nuestra”, aunque aclara: “nosotros no hemos denunciado a nadie”.

Respecto a las acusaciones concretas, como obsequiar a los clientes con mariscadas gratuitas o el supuesto reparto de dinero de la sala entre jugadores gancho para hinchar los premios en juego, Soler insistió en que “no son ciertas” y sentenció: “Si dicen tener pruebas, que lo demuestren”.

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