Edición Latinoamérica
21 de Julio de 2019

Esperan su aprobación

Los bingos presionan a la Comunidad de Madrid por el reglamento del sector

(España).- Las asociaciones del juego pidieron a la Consejera de Hacienda explicaciones sobre la no aprobación de un texto que ya estaba consensuado. La Administración afirma que éste aun se encuentra en fase de estudio.

L

os bingos de la Comunidad de Madrid se encuentran en un momento de incertidumbre. Las asociaciones empresariales del sector -ASEJU, OMEGA y AEAM- han dirigido una carta a Engracia Hidalgo, Consejera de Hacienda, exigiendo una explicación sobre una posible fecha de autorización del todavía pendiente Reglamento de los Juegos Colectivos de Dinero y Azar de la Comunidad de Madrid.

Las asociaciones del sector habían llegado a un acuerdo de mínimos en noviembre del pasado año, con el objetivo de relanzar el sector, que lleva unos años sumido en una crisis estructural. Ahora, su desconcierto ante la falta de respuestas a la aprobación del nuevo reglamento, para el que ya existía preacuerdo, les ha llevado a tomar esta medida de presión.

En el preacuerdo firmado el pasado noviembre, figuraban propuestas como el mantenimiento del horario de doce horas, el establecimiento de una serie de restricciones para la apertura de nuevos locales y la ampliación de la oferta de juegos en las salas (con el objetivo de ampliar el público potencial de los bingos).

En aquel momento, la Dirección General de Ordenación y Gestión del Juego de la Comunidad de Madrid recibió la noticia con optimismo. Edmundo Ahijón, director del organismo público, manifestó que el acuerdo significaba traer “la paz al sector” y agilizar “los trámites para la aprobación del nuevo Reglamento”.

El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid analizó la autorización de dicho Reglamento en una reunión que celebró el pasado 26 de marzo, según fuentes del sector. Sin embargo, la reunión concluyó con la decisión de bloquearlo, por el momento. El motivo esgrimido era que la Administración se mostraba contraria a establecer límites a la apertura de nuevas salas de bingo.

El punto concreto del Reglamento que originó la discordia era el que detallaba la necesidad de que exista entre un establecimiento y otro una distancia mínima de 1.000 metros y la prohibición de que se establezcan dos o más bingos en las localidades cuya población sea inferior a los 100.000 habitantes.

Según un portavoz de la Administración, en la reunión del 26 de marzo no se estudió realmente la aprobación de la regulación del sector del bingo, que se encuentra aun “en fase de análisis”. Según las fuentes de la Comunidad de Madrid, la voluntad de la Consejería de Hacienda es la de facilitar una autorización lo más rápida posible, aunque “antes hay que escuchar a todas las partes para tomar la decisión correcta”.

De momento, las asociaciones del sector han tomado la decisión de suspender el convenio colectivo de empleados de salas de bingo, hasta recibir una respuesta de la Administración. El convenio, firmado por empresas y sindicatos, tenía como condición para su firma la próxima aprobación del citado Reglamento, por lo que las asociaciones entienden que no debe llevarse a cabo si no se cumplen las condiciones en que fue pactado. Por su parte, los sindicatos están ya preparando movilizaciones para los próximos días.

A la situación de progresivo descenso del número de clientes -la mayoría de edad avanzada- que experimentan las salas de bingo desde hace años, la imposibilidad de incorporar nuevos juegos de azar y la fuerte carga fiscal sobre el sector -hasta un 23,5% de los ingresos- hay que sumar el agravante, en el caso de la Comunidad de Madrid, de la carencia de un Reglamento aprobado, como si ocurre en otras regiones, que regule los bingos de acuerdo con las nuevas demandas del mercado. Por todas las razones anteriormente expuestas, en la última década, unas cuatrocientas salas de juego han cerrado sus puertas en España.

En la carta que las asociaciones dirigen a la Administración se recuerda que, en la Comunidad de Madrid, desde 1995 -fecha en que se traspasaron las competencias- han cerrado un tercio de las salas de bingo, registrándose una caída de afluencia del 5% anual. En 2002, el sector facturó 746 millones de euros en Madrid, un 12% menos que el año anterior, y pagó a Hacienda 200 millones de euros en impuestos.

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